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Parauta matiene viva la tradición de trabajar con el esparto en un taller

  • El Ayuntamiento trata con esta actividad de que no se pierda este oficio tradicional

Dos de los intervinientes en el taller de esparto. Dos de los intervinientes en el taller de esparto.

Dos de los intervinientes en el taller de esparto.

El municipio de Parauta desarrolla la cuarta temporada del taller de aprendizaje del trabajo con esparto, una iniciativa ya consolidada que desde que se iniciara a finales de 2015 ha gozado de una buena aceptación tanto por parte de los vecinos como de las personas que se desplazan hasta el pueblo desde otras localidades como Cartajima, Igualeja o Ronda.

Alrededor de una docena de alumnos de diferentes edades están aprendiendo a trabajar el esparto. Antiguamente, el tradicional oficio de espartero era muy común en Parauta y otros pueblos de los alrededores, llegando a suponer esta artesanía para muchas familias su principal sustento económico. En la actualidad es inviable subsistir del trabajo con el esparto, que se ha convertido en una labor artesanal realizada por aquellos que aún la mantienen por tradición y amor a sus orígenes. De hecho son muy pocos los que se dedican a ello

Vicente Sánchez y Mateo Peña, verdaderos maestros esparteros que llevan toda la vida trabajando este material y creando auténticas obras de arte, son los monitores del taller y, por tanto, los encargados de enseñar a los alumnos este laborioso oficio. En este punto Maribel Muñoz, alumna del taller, explicó que primero aprendieron a crear los elementos más básicos, como tomizas, soguillas o pleitas, que son necesarios para después realizar utensilios más complejos y típicos de la zona como son las esteras, las espuertas o los cenachos, muy utilizados para la recolección de diferentes frutos, sobre todo castañas.

Tanto Vicente como Mateo coincidieron en que los alumnos han mejorado mucho desde que comenzase el taller, hasta el punto de que algunos de ellos se han animado a crear con paciencia complejos elementos como cortinas, gorros, fundas para recipientes e incluso zapatos.

Por otro lado, Esteban Benítez, alumno del taller, señaló que antes de realizar cualquier objeto de esparto es necesario salir al monte para recolectar la materia prima, que se localiza en las “tocheras”, tarea que hay que hacer con especial precaución debido a la gran cantidad de espinas que tiene la planta. Una vez recogido llega el momento de extenderlo durante alrededor de un mes para que se seque. El siguiente paso en la preparación del esparto es golpearlo sobre una pared o una piedra, que antaño se conocía como “sacudidero”, para que caigan las espinas secas.

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