Agricultura

Tiempo de huertos, tiempo de tiralíneas

  • Algunas parcelas crean dibujos perfectamente definidos más propios de un dibujo de ordenador

  • Algunos propietarios buscan el cultivar sus propias hortalizas de temporada

Una de las huertas de Los Molinos, en Ronda. Una de las huertas de Los Molinos, en Ronda.

Una de las huertas de Los Molinos, en Ronda. / Javier Flores (Ronda)

Vendidos como elementos de lujo y regresos a la naturaleza en las ciudades bajo la denominación huertos urbanos, hasta el punto de que son diversas las empresas que se afanan por crear inventos que hagan posible tenerlos en terrazas y hasta en balcones, en el interior las huertas siguen siendo parte del paisaje y es habitual que cuando llega la época de cada producto ver a los vecinos preparando la tierra para sembrar.

Eso sí, algunos van un paso más allá y, además de preparar la tierra, sacan lo mejor de su capacidad creativa y son capaces de construir auténticas obras maestras que parecen creadas con un tiralíneas, dado lo milimétrico de los diseños. Un ejemplo de estas huertas se puede observar desde las cornisas del Tajo de Ronda.

En fondo del mismo, en la conocida como zona de Los Molinos, son varios los propietarios de parcelas que hacen dibujos que vistos desde las alturas parecen creados por un ordenador y no por el trabajo con una azada a golpe de riñón o con la ayuda de una mula mecánica, como se conoce a las máquinas que se utilizan para trabajar la tierra en estos espacios. Eso sí, no todos tienen esa capacidad, como comenta Francisco mientras observa los huertos situados en el fondo del Tajo. “Son auténticas obras de arte, si vieras el mío...”, comenta.

Y es que no todo el mundo tiene esa capacidad, aunque en la mayoría de los casos aquellos que plantan huertos buscan el cultivar sus propios alimentos. Tomates, lechugas o pimientos son los más habituales, aunque la gama es mucho más amplia.

De hecho, ya se encuentran plantadas aquellas variedades que “son de secano”, como explica Rafael, que ya tiene cebollas, ajos y alcachofas plantadas, ya que en su caso no tiene pozo en su parcela y lo único que planta con aquellas variedades que no necesitan de riego frecuente y con el agua de lluvia o la humedad que conserva la tierra tienen suficiente para crecer.

Un agricultor prepara su zona de labranza. Un agricultor prepara su zona de labranza.

Un agricultor prepara su zona de labranza. / Javier Flores (Ronda)

También las patatas son otro de los productos que muchos propietarios de huertos plantan son frecuencia, ya que suelen dar una producción abundante y son de gran utilidad en la cocina. “Yo pongo huerto todos los años para tener alimentos cultivados por mí, sin echarle nada raro, son totalmente naturales”, explica Benito García, poco amante de los productos de invernadero, ya que asegura que no tienen el mismo sabor y que los cultivados en su tiempo “son mejores”.

En su caso, ya que no tiene demasiado espacio, opta con plantar un poco de cada cosa, ya que con no demasiadas plantas se puede conseguir una producción importante de tomates, pimientos, cebollas o judías verdes. Un tiempo de huertos que también se traslada a los denominados como ‘urbanos’, en los que la actividad también es importante en estos días, ya que hay mucho trabajo que realizar para ir realizando las plantaciones.

A pesar de que hace un tiempo lo habitual era realizar el riego por inundación, con el paso del tiempo y una menor disponibilidad de agua, el riego por goteo también se impone en los huertos tradicionales y es cada vez más frecuente. De este modo también se introduce la concienciación sobre la necesidad de consumo responsable del agua. De igual modo, el abono también suele ser natural, ya que en buena parte de los casos recurren al estiércol para aportar una mayor cantidad de nutrientes, en lugar de recurrir a abonos químicos.

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