Tomás Pavón | Crítica Un inédito del menor de los Pavón

  • El aniversario del nacimiento en Sevilla del cantaor coincide con la publicación de un monográfico a cargo de Carlos Martín Ballester

Tomás Pavón, la Niña de los Peines y Pepe Pinto, en una imagen promocional. Tomás Pavón, la Niña de los Peines y Pepe Pinto, en una imagen promocional.

Tomás Pavón, la Niña de los Peines y Pepe Pinto, en una imagen promocional. / Archivo J. V.

Este mes celebramos el 127 del nacimiento en Sevilla del menor de la saga de los Pavón. Coincidiendo con la efeméride nos llega este monográfico del cantaor editado por Carlos Martín Ballester. La edición presenta un par de novedades respecto a otras reediciones en CD de la obra del cantaor, dos inéditos. Unos fandangos que se descubrieron en 1993, pero que, como decimos, hasta ahora no se habían editado en CD y unas seguiriyas que constituyen la verdadera primicia de esta edición. El cante en cuestión se registró en 1927 con la guitarra del Niño Ricardo. Lo que destaca en esta seguiriyas es la naturalidad cantaora de Tomás Pavón, sus facultades increíbles para el fraseo, para ligar los tercios. Ramón Soler Díaz nos aclara que se trata de un cante del jerezano Paco la Luz. Otros estilos jerezanos que cantó y grabó Pavón, incluidos también en esta obra, son los de Manuel Molina, Joaquín Laserna y Manuel Torre, su maestro. También es famoso su registro por seguiriyas trianeras de Cagancho Reniego de mi sino que ha quedado como modelo de este cante desde entonces.

Portada del libro. Portada del libro.

Portada del libro.

Las primeras se registraron con la guitarra del Niño Ricardo, en 1927, y el cante de Cagancho, junto con otro estilo trianero de cierre, el de Frasco el Colorao, en 1947 con Melchor de Marchena. Eso quiere decir que, no sólo estamos ante una grabación inédita de Tomás Pavón, también ante un estilo que no aparece en las cuatro grabaciones por seguiriyas que ya conocíamos del cantaor sevillano. Además, el sonido y la interpretación, como no podía ser menos tratándose de este cantaor, son excelentes. Así que, si los cuatro cantes que conocíamos hasta ahora por seguiriyas de Tomás Pavón fueron modelos para interpretar dichos cantes para las generaciones posteriores, desde Gabriel Moreno a Rosalía, no nos cabe duda de que este nuevo cante descubierto pasa inmediatamente al canon de cómo hay que llevar a cabo los cantes jerezanos. También los cinco registros que llevó a cabo Pavón por soleá son modelo para todas las generaciones posteriores. Los cantes del Mellizo, en las versiones de 1927, con el Niño Ricardo, y 1947, con Melchor de Marchena. Se trata de un cante que Tomás Pavón aprendió, probablemente, de Manuel Torre aunque el sevillano aporta su propia visión de este cante, matizado por sus increíbles dotes para el fraseo y, sin duda, por la influencia de su hermana, la Niña de los Peines. Es un cante redondo y muy vivo que grabará en las dos ocasiones con las mismas características musicales. En 1927 grabó también las soleares de Joaquín el de la Paula de una forma más viva que como suele interpretarse hoy estos cantes. En 1947, con Melchor de Marchena, repitió el cante, con nuevas letras, con las mismas características cantaoras. Ese mismo año registró con el mismo guitarrista unas Soleares de la Serneta que también se convirtieron en modelo para las generaciones posteriores.

Otro de los registros ejemplares de Tomás Pavón, asimismo incluido en esta edición de sus obras completas, es el titulado Martinete y debla que incluye un cante que apenas se grabó en 8 ocasiones antes que él, el martinete, que hace Pavón en 1947 con la misma música con la que lo habían grabado Manuel Centeno, José Cepero, Mazaco o El Gloria. Incluye el registro la debla, un cante inédito hasta ese momento en la discografía flamenca, aunque aparece mencionado en la bibliografía del siglo XIX. Tan ejemplar es la interpretación de Pavón que hoy en día parece imposible cantar la debla de otra manera, o con distinta letra.

El sevillano fue tamién maestro por granaína, que registró en tres ocasiones, una de ellas con el título de Fandanguillo de Tomás. Cuatro registros por fandangos llevó a cabo Tomás Pavón, tres en 1927 y uno en 1930, y en los que se aprecia la influencia de su maestro Manuel Torre. En los tres primeros le acompaña el Niño Ricardo y en el tercero Manolo de Badajoz siendo este precisamente el cante que, aunque descubierto en 1993, ahora ve la luz en CD por vez primera. Es el único disco que grabó Tomás Pavón con el guitarrista Manolo de Badajoz. Tres bulerías por soleá y dos saetas completan el disco.

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