Mundial de Rusia 2018 · Piqué, centenario con la selección

Piqué y España: cien partidos, cien polémicas

  • El central del Barcelona, en su tercer y supuesto último Mundial, entrará ante Irán en el club de los centenarios con la selección.

Piqué, con Diego Costa y Rodrigo. Piqué, con Diego Costa y Rodrigo.

Piqué, con Diego Costa y Rodrigo.

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Extrovertido, peculiar, polifacético, lenguaraz, sarcástico y... polémico. Gerard Piqué cumplirá este miércoles su partido número cien con la selección española de fútbol inmerso en su tercer y anunciado último Mundial después de haber sobrevivido a un mar de controversias. 

Muchas las generó él, con manifestaciones extemporáneas, provocaciones buscadas o gestos que daban pie a la malinterpretación. Otras muchas fueron provocadas artificialmente por la prensa española, que no siempre aceptó la inusual libertad con la que siempre se expresó Piqué sobre cualquier cuestión, le preguntasen de fútbol, política o sentimientos patrióticos.

Alejado de la corrección política que impera en el deporte, el defensa del Barcelona pertenece al reducido grupo de futbolistas que toma partido. Y eso tiene consecuencias. Así, los pitos en los estadios españoles y el ruido mediático acompañan a Piqué desde hace años, atizados por su frontal rivalidad con el Real Madrid y el supuesto independentismo catalán que muchos le atribuyen y él nunca confesó.  

"Cuando digo una cosa, la suelo cumplir"

Nada de eso, en cualquier caso, consiguió hasta ahora apartarlo de la selección española, con la que debutó el 11 de febrero de 2009, y de la que se despedirá tras este Mundial de Rusia con 31 años, como anunció en octubre de 2016. "Lo dije en su día y no es un tema que ahora debamos tocar, pero la decisión es bastante firme", afirmó Piqué el pasado viernes, después del debut mundialista de los españoles ante Portugal. "Nunca sabes al cien por cien que pasará, aunque cuando digo una cosa, la suelo cumplir", continuó, tras el empate 3-3 con los lusos.

Fijo para Vicente del Bosque, Julen Lopetegui y ahora Fernando Hierro, el campeón del mundo y de Europa con España anunció su marcha hace dos años, después de que su decisión de cortar las mangas de la camiseta nacional en un partido contra Albania fuera interpretada como un deseo de hacer desaparecer las bandas de la bandera española en el ribete de la prenda.

Polémicas

Tras asegurar que las había cortado porque le molestaban y demostrar que la camiseta no llevaba tal ribete, Piqué, muy serio, espetó: "El Mundial de Rusia va a ser mi última competición con España. Lo de hoy es una más de muchas. Está muy pensado". "No es un calentón, lo he meditado mucho y me siento así", continuó el defensa azulgrana el 10 de octubre de 2016. "Es muy cansina tanta polémica. Me cansa que se dude de mi compromiso".  "No soy bien recibido, hay gente que no quiere que esté aquí", agregó, mientras en Twitter y en algunos medios españoles se le tachaba de "antiespañol".

Entre otros motivos, porque Piqué decidió participar de la gran manifestación de la Diada y decir públicamente que nunca había vivido "nada parecido" y que había sido "simplemente, inolvidable".

Y criticar con mucha ironía, a través de Twitter, la polémica actuación de la Policía y Guardia Civil en el referéndum soberanista ilegal que el Gobierno catalán convocó para el 1 de octubre de 2017 por la independencia de Cataluña. Piqué ya había sido descalificado por haber participado de la consulta antes de unirse a una concentración de la selección española, desde donde siguió tuiteando.

No reprobar los pitos contra el himno español en las numerosas finales de Copa del Rey disputadas -y ganadas- por el Barcelona o hablar en catalán -su lengua materna e idioma oficial en España-, también le supuso no pocas críticas al central azulgrana. "Alguien dijo que si se pitaba debería suspenderse la final, pero es algo incontrolable. Al final la gente expresa un malestar, porque que silben indica un malestar. Yo también me haría la pregunta desde el otro lado: por qué pitan. La gente no pita de manera gratuita", señaló Piqué sobre ese particular.  "No es la mejor decisión pitar el himno, pero no soy yo el que está en la grada. Yo estoy jugando a fútbol", agregó, en vano.

Tampoco sirvieron de mucho sus explicaciones cuando, en un partido contra Croacia durante la Eurocopa de 2016, un gesto suyo con la mano mientras sonaba el himno español, se interpretó como una "peineta" (mostrar el dedo de en medio). "Me estoy crujiendo los dedos durante el himno. Dejemos de buscar polémicas donde no las hay e intentemos ganar la Eurocopa todos juntos", se defendió en Twitter.

Esa acusación se repitió en otras ocasiones y hasta su manera de sentarse en el banquillo durante el Mundial de Brasil fue criticada como una muestra de displicencia hacia España.

Piqué, en cualquier caso, siempre pareció convivir bien con el revuelo y, a menudo, hasta sentirse a gusto participando de él.

De otro modo, sería difícil entender no sólo su aguante, sino su insistencia en rivalizar con el Real Madrid con comentarios provocadores que, a la postre, le supusieron también más rechazo y pitos cuando vestía la camiseta de España.

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