Política en américa latina La antigua guerrillera se suma al grupo de presidentas en la región

Dilma reivindica a la mujer

  • La nueva presidenta de Brasil tendrá que demostrar que es capaz de ejercer el poder sin necesitar la tutela de Lula, el hombre que la catapultó hacia el poder

Dilma Rousseff asumió el sábado la Presidencia de Brasil con el desafío de imponer su sello a un país que nunca tuvo una mujer en ese cargo, una tarea similar a la que tienen por delante otras mujeres en el ejercicio del poder en una región que les reserva poco espacio en la política.

Electa para suceder al carismático Luiz Inácio Lula da Silva, Rousseff tendrá en sus manos la conducción del gigante sudamericano, pero también la responsabilidad de mostrar que es capaz de ejercer el poder sin tutela masculina y sin la influencia de su mentor político.

Es el mismo desafío al que se enfrentan cada día Cristina Kirchner, en Argentina, y Laura Chinchilla, en Costa Rica: el de conducir sus respectivos países con su propia iniciativa y visión, desembarazándose del estigma de haber sido primera dama o de tener un ex presidente como padrino político.

"En Brasil se buscó quitar legitimidad a Dilma (Rousseff) por el hecho de que ella fue escogida por Lula, como si ella no fuese capaz de tomar sus propias decisiones sólo por el hecho de ser mujer", dice a AFP la profesora Rosemary Segurado, doctora en Ciencias Sociales de la Universidad de Sao Paulo.

En la visión de la especialista, Rousseff, Kirchner y Chinchilla se encuentran ante la "necesidad de mostrar que no son la sombra de nadie. La política en América Latina es un espacio masculino, y a la sociedad le cuesta aceptar que ellas tengan sus propias opiniones, ideas e iniciativas".

En el caso de Rousseff, el hecho de nunca haber disputado una elección antes de vencer en los comicios presidenciales de este año, era vista como la prueba de que "ella apenas era la continuación del gobierno de Lula, y eso claramente es descalificar su trayectoria", dijo Segurado.

Chinchilla, por ejemplo, fue vicepresidente y ministra de Justicia de Óscar Arias, con quien se lanzó al primer plano de la política costarricense, aunque más recientemente se verificó un alejamiento del líder local y premio Nobel de la Paz, como para delimitar su propio espacio e imprimir su sello personal en su gestión.

Ya en el caso de Kirchner, recordó la especialista, se decía que ella era más influyente que su fallecido marido Néstor cuando ella era senadora, y cuando se tornó presidente "parecía que ella no tenía una trayectoria política anterior", destacó la especialista.

Segurado recordó el caso de la ex presidente chilena Michelle Bachelet, quien antes de ocupar el palacio de La Moneda tuvo la sensible tarea de ser ministra de Defensa, para negociar con unas Fuerzas Armadas en gran parte aún influenciadas por la figura del ex dictador Augusto Pinochet. "Bachelet es el caso de una mujer que tiene una trayectoria propia, personal, y logró mostrar que no era una creación del ex presidente Ricardo Lagos, sino una figura pública", dijo.

Otras mujeres llegaron al primer plano de la política de sus países por su relación matrimonial con líderes locales, como la argentina María Estela Martínez de Perón, la nicaragüense Violeta Chamorro o la panameña Mireya Moscoso. Mirlande Manigat, también una ex primera dama, disputará el segundo turno de las elecciones en Haití.

El 1 de enero Bachelet asumió también la dirección ejecutiva de la organización ONU Mujeres, entidad creada para reunir las políticas de las Naciones Unidas para la promoción de los derechos de las mujeres.

Para Bachelet, las mujeres "llegamos para tomar decisiones para siempre, y todas las decisiones, no sólo las fáciles", según dijo en una reciente entrevista al diario O Estado de Sao Paulo.

La ex mandataria chilena opinó que la elección de Rousseff "dará visibilidad al hecho de que las mujeres de todo el mundo deben tener mejores condiciones y ser vistas como actores que deciden. Eso contribuye a cambiar la creencia de que las mujeres son ciudadanos de segunda clase".

En su experiencia personal como presidente, recordó, "encontré el hecho de que la política y sus códigos tradicionales son masculinos", aseguró Bachelet.

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