firmado: mister j.

Abrir los ojos, cerrar la boca

  • Keko, dibujante curtido en la revista 'Madriz', retoma a través de las viñetas la célebre novela de fantasmas del escritor neoyorquino Henry James 'La protectora'

De aquella apasionante revolución que fue la revista Madriz queda un pasado esplendoroso, que conviene no olvidar, y un presente que no cesa. El pasado son los 33 números y los varios especiales publicados por el Ayuntamiento de Madrid entre 1984 y 1987 bajo la tutela de Felipe Hernández Cava, repletos de exploración y voracidad artística. Arranz, Federico del Barrio, Cifré, El Cubri, Keko, Ana Juan, López Cruces, LPO, Victoria Martos, OPS y Raúl son una parte -rutilante- de la nómina interminable de asombros y maravillas. Y el presente se construye hasta hoy mismo, desde entonces, con el racimo de trayectorias de cada uno de los feroces integrantes del proyecto, estos que he nombrado y los que, no por nada, no.

Uno que ha sabido capitalizar la estela del Madriz, el mucho talento desperdigado, es Paco Camarasa Pina, protagonista de la edición de tebeos -en español de España- desde hace ya casi dos décadas con su Edicions De Ponent, el primer lugar al que conviene mirar, siempre que ande uno interesado de verdad en los tebeos. Son los libros de De Ponent un disfrute, un documento y un lujo asiático al alcance de todos, y claro está que no hacen industria, pero es que la industria, ojito, la hacen los lectores. No ando yo diciendo que De Ponent sea algo así como aquella mítica y posmoderna cabecera rediviva, pues hay en su catálogo muchos otros palos de la historieta, sabrán que ha llovido no poco desde entonces (También palos han llovido, pero eso es otra historia). Pero sí aprovecho para llamar la atención sobre el espíritu de la irrepetible revista, que aún late por estas áreas.

Late fuerte el espíritu, por ejemplo, en El Cuarto Oscuro, la fascinante colección de De Ponent. Iban tres títulos en los anaqueles, tres delicias: Demeter, de Ana Juan; El hombre de arena, de Federico del Barrio y Mai Prol; y El hombre descuadernado, de Cava y Sanyú. Y ya ven que en cada uno de ellos hay un madrizleño. Pero es que acaba de salir el cuarto, y cuatro de cuatro: La protectora, de Keko. Aviso de que la colección, concebida por Ana Juan y Keko y dirigida -cómo no- por Felipe Hernández Cava, propone la relectura, en clave comiquera, autoral y personalísima -no confundir con las Joyas Literarias Juveniles-, de diversos clásicos de la literatura de terror. De momento estos: Drácula, El hombre de arena, El Horla, Otra vuelta de tuerca, Bram Stoker, E.T.A. Hoffman, Guy de Maupassant y Henry James. Y lo de Keko, sepan ustedes, es lo de James.

La protectora retoma la célebre novela de fantasmas del escritor neoyorkino y la hace avanzar hasta nuevos límites con la sabiduría de un devoto estudioso y el tremor de un artista verdadero. Lo de Keko hace ya años que no tiene nombre -sólo le caben adjetivos-, viene desplegando una bibliografía asombrosa, sin parangón, y esta virtuosa y absorbente variación, digna de los más reputados intérpretes, es la guinda del suculento pastel. El libro sostiene sus patas sobre la novela original, pero, lo que es más importante, se sostiene por sí solo como una luz sostiene al faro que la emite. Impresionante. O mejor, lo diré tres veces: impresionante, impresionante, impresionante.

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