Inauguración Teatro del Soho Caixabank

Antonio Banderas, con la ciudad a sus pies

  • Cientos de malagueños, y visitantes que se toparon con el espectáculo, acudieron a ver la alfombra roja del estreno de 'A Chorus Line'

  • Pedro Almodóvar cerró el paseíllo de rostros famosos en el que faltó el esperado Pablo Alborán

La banda de música La Paz a las puertas del recinto teatral. La banda de música La Paz a las puertas del recinto teatral.

La banda de música La Paz a las puertas del recinto teatral. / Javier Albiñana (Málaga)

La tarde era fría pero se intentaba entrar en calor con los focos, standards de jazz y el templado reflejo rojo de la larga alfombra. También con el contacto del cuerpo a cuerpo, un clásico de todos los mogollones. La gente se iba agolpando en todo el trazado de la valla, aunque los grupos más numerosos estaban en la puerta del hotel Room Mate Valeria y frente a las cristaleras del Teatro del Soho Caixabank. La calle Córdoba estaba cortada al tráfico desde primeras horas de la tarde. Era una noche histórica y bien valían la pena los tiritones y la espera.

Un par de horas antes de que comenzase la función, el actor Félix Gómez se separaba del barullo para hacerse una foto junto el graffiti de Banderas que decora el final de la calle Vendeja. A falta del auténtico, sumido en su baño de popularidad y ya dentro del teatro, no era mal retrato ese.

En Casas de Campo, María y Antonio corrían para coger un puesto en la primera fila. “Me mueve la curiosidad, quiero ver a las celebrities y al Antoñito, esto es un acontecimiento, no se tiene a menudo un evento de estas características”, apunta esta ama de casa.

Junto a su marido, ya jubilado, celebraba poder participar en esta inauguración. “Esto es nuevo para la ciudad y hay que agradecerle a Banderas que haya hecho esto para Málaga”, indicaba María. Y subrayaba que “es importante para nosotros que él nos quiera y con estas cosas demuestra que quiere a su tierra”.

Pedro Almodóvar saluda a su llegada. Pedro Almodóvar saluda a su llegada.

Pedro Almodóvar saluda a su llegada. / Javier Albiñana (Málaga)

Anoche estaban fuera, pero María y Antonio estarán dentro del teatro, viendo el musical A Chorus Line, aunque aún tendrán que esperar justo dos meses, ya que tienen las entradas para 15 de enero. “Nos gusta mucho el cine, vemos casi todos los estrenos, y también el teatro, el flamenco, la música, ahora que podemos intentamos no perdernos nada, que dentro de poco nos da un jamacuco y se acabó”, bromeaba el matrimonio.

Una noche fría para una espera larga

Si hubiera llovido hubiera empeorado aún más la espera, aunque el paso de las horas helaba la noche. “Ellas vendrán abrigadas, porque como se hayan puesto trajes de noche se van a pelar de frío, bueno, nosotros les daremos calor", comentaba, risueña, María.

Unos metros más allá, la banda de música de La Paz se ponía en formación de concierto y tocaba una de las composiciones del musical que pronto podrían ver los invitados a la inauguración dentro de la renovada sala.

Las hermanas Nicole y Bárbara Kimpel. Las hermanas Nicole y Bárbara Kimpel.

Las hermanas Nicole y Bárbara Kimpel. / Javier Albiñana (Málaga)

El Room Mate Valeria era el segundo punto neurálgico de la noche. Dentro, vestidos, maquillaje y peluquería, trajes de chaqueta y prisas para estar listos a tiempo. A las 18:40 aún no había hecho nadie el paseíllo por la alfombra, a pesar de que estaba prevista la salida de los invitados a partir de las seis y media.

Se hacía larga la espera aunque pocos se movían de su sitio, menos aún los que habían logrado una buena plaza. La entrega de los malagueños, también muchos extranjeros que se habían encontrado con el espectáculo y no querían perdérselo, recordaba en cierto modo a aquella velada memorable del estreno de Locos en Alabama en el Teatro Cervantes, con toda la cuidad volcada a sus pies. Un malagueño que quiere, da y recibe de sus conciudadanos, orgullosos de su ilustre Banderas.

En la plaza Poeta Alfonso Canales se pedía silencio y los músicos de la banda de La Paz escuchan las instrucciones de su director con atención. Durante un par de meses han estado preparando los temas, todos de A Chorus Line, para una noche tan especial. Se acercaban las agujas a las siete de la tarde y ya no podía faltar mucho para la salida de los primeros invitados al estreno. O se cruzaba los dedos para que así fuera. Antonia había quedado con unas amigas para ver de cerca la movida.

Público agolpado a primera hora de la tarde en las vallas de la calle Córdoba. Público agolpado a primera hora de la tarde en las vallas de la calle Córdoba.

Público agolpado a primera hora de la tarde en las vallas de la calle Córdoba. / Javier Albiñana (Málaga)

“Decían que no se veía nada y se han ido a una cafetería y, sin embargo, yo he cogido sitio en primera fila”, comentaba. No pensaba moverse del sitio. “Aquí me voy a quedar para verlos salir”, añadía. Aunque Antonia será público de la obra el próximo sábado, el ambiente del estreno tampoco quería perdérselo.

“He venido a ver lo que se cocía por aquí, ayer también estuve para saber cómo había quedado el teatro por fuera, la cafetería y me emociona que haya gente que haga cosas bonitas por Málaga”, explicaba Antonia, que no es especialmente aficionada al teatro. Pero Banderas y su magnetismo tienen mucho gancho.

Y llegó la esperada alfombra roja

Pasadas las siete de la tarde, como preludio del inicio del ansiado recorrido de famosos por la alfombra, la banda se desplazó desde el hotel Valeria hasta el teatro y mientras desfilaba tocaba uno de sus temas y recibían los aplausos del público.

A esta hora ya no quedaban huecos en la valla, así que cruzar la alfombra era misión imposible. Desde antes de las cinco de la tarde esperaban poder ver a Pablo Alborán un grupo de adolescentes sin pereza ni miedo al frío, que pena que tuvieran que irse de vació sin poder ver de cerca a su ídolo, gritarle para intentar una foto y temblar si conseguían, si quiera, rozar su chaqueta.

Varios huéspedes se asomaban a los balcones de sus habitaciones y el respetable preparaba sus móviles para captar él momento. El periodista Domi del Postigo y la popular Marivi Romero, consejera de Canal Sur eran de los primeros en pisar la moqueta, acompañados, a continuación por el cantante de copla Antonio Cortés y Andoni Ferreño. A partir de ahí, de forma más o menos intermitente fueron pasando rostros conocidos, otros no tanto, de actrices, actores, cantantes, toreros, políticos, presentadores y músicos.

Rossy de Palma y Loles León posan para los gráficos. Rossy de Palma y Loles León posan para los gráficos.

Rossy de Palma y Loles León posan para los gráficos. / Javier Albiñana (Málaga)

Fran Perea, Miriam Díaz Aroca, Remedios Cervantes, Elsa Anka, Diana Navarro, Santiago Segura, Rafael Cremades, la modelo Nieves Álvarez y la periodista María Casado, que con simpatía atendió las peticiones de selfies, también hicieron lo propio.

Luego llegaron Pasión Vega, Manolo Sarria y el monologuista Tomás García. “Tranquilos que ya viene el Cautivo”, decía, chistoso, a los congregados. Las hermanas Nicole y Barbara Kimpel, vestidas de dorado y plata, lucieron sonrisa y saludos y Nuria Fergó, melena corta.

Carlos Álvarez recibió también el cariño de los congregados y el actor Maxi Iglesias los piropos. También el músico Zenet y la soprano Ainhoa Arteta, los actores Jaime Ordóñez, Natalia de Molina y Félix Gómez, el músico José María Cano y los toreros Enrique Ponce y Javier Conde. Paloma Cuevas acudió, elegantísima como siempre, pero se echó en falta a Estrella Morente.

Paula Echevarría, sonriente, frente a las cámaras. Paula Echevarría, sonriente, frente a las cámaras.

Paula Echevarría, sonriente, frente a las cámaras. / Javier Albiñana (Málaga)

Paula Echevarría fue objetivo de los flashes y se paró con algunos de los muchos que solicitaban retratar el momento. Con aplausos recibieron a Loles León y Rossy de Palma y Miguel Poveda, al que intentaban acaparar agarrándolo del brazo.

La comitiva política no despertó los mismos gritos. Hubo cierto silencio al paso del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, que estuvo acompañado por el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. Y como postre, al modo Penélope Cruz, no faltaron las voces femeninas aclamando su nombre. Con un “¡Pedro, Pedro!”, reclamaban su atención. Y Almodóvar, exhortado a no entretenerse sobre la alfombra por la organización, cerró con su paseo la colección de rostros borrosos en los smartphone de la gente, que se fue dispersando poco a poco, como con pereza, sin creerse todavía que Pablo Alborán hubiese faltado a la cita.

Los de dentro comenzaban a disfrutar del espectáculo. Después, una vez fuera los nervios del esterno, vendría la fiesta de celebración en el Hotel Miramar

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