Cultura

Apertura a lo contemporanéo

XVI Ciclo de Música Contemporánea. Fecha: 11 de enero. Programa: 'Adagio para orquesta de cuerda' de M. Á. Gris, 'Concierto del agua (para guitarra y orquesta' de T. Marco, 'Tres divertimentos para orquesta de cuerda' de L. Balada, 'Tres danzas concertantes para cuerda' de X. Montsalvage y 'Poemas de remo y vela, op. 75' de S. Brotons. Director: Carlos Cuesto. Solista: Javier García Moreno (guitarra). Aforo: Unas 100 personas (un tercio de entrada).

Dio comienzo el lunes una nueva edición del Ciclo de Música Contemporánea que cada año nos ofrece la Orquesta Filarmónica de Málaga. En esta ocasión será Tomás Marco la figura que protagonice una amplia programación que integra piezas tanto de repertorio -la Historia del soldado de Stravinsky, en el segundo concierto, hoy- como el último estreno de Francisco J. Torres, Dime adiós -el próximo lunes-. Premio Nacional de Música en 1969 y 2002, Marco ha obtenido una gran relevancia como compositor, pero también como gestor -fue director del Centro para la Difusión de la Música Contemporánea entre 1985 y 1995- y escritor -son muy conocidos sus textos sobre creación musical actual-, algo que le otorga un papel ineludible en el discurrir de nuestra reciente historia cultural.

En esta apertura nos movimos entre la pujanza rítmica en pizzicatti del inicio de los Tres divertimentos (1991) de L. Balada (1933) y el estilo imitativo y de un "gregarismo falto de picardía", como juzga duramente el propio compositor, X. Montsalvatge (1912-2002), a sus Tres danzas concertantes (1965), al evocador final de los programáticos Poemas de remo y vela op. 75 (1998) de S. Brotons (1959); todo ello, como segunda parte, tras el breve y ecléctico Adagio de Miguel Á. Gris (1965) estreno y encargo de la Asociación de Compositores Sinfónicos Andaluces, y el Concierto del agua (1993) para guitarra de Marco, un ejercicio dialógico, quizás desequilibrado por la amplificación del solista, Javier G. Moreno, con inevitables alusiones flamencas -tanto en la mano derecha de la guitarra, instrumento profundamente conocido por el compositor, como en un uso recurrente del acorde distintivo de la Taranta-.

La falta de convicción del joven grupo instrumental Camerata de Madrid, dirigidos enérgicamente por Carlos Cuesta, mostró una calidad interpretativa que sin duda mejorará con una mayor experiencia en la rigurosa y apasionante esfera de la música de hoy.

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