La cabeza de Lavoisier

El gen salvaje

  • ¿Existirá también ‘efecto contagio’ respecto a los asesinatos machistas?

El gen salvaje. El gen salvaje.

El gen salvaje. / M. H.

MÍRAME, muerta.Tras el drama de finales de 2018, ya ha caído una, en Cantabria, pero le seguiremos otras, quizá sea yo la segunda, o la tercera, o la cuarta, o… qué más da. Año a año, gota a gota (de sangre), decenas de nosotras somos despreciadas, humilladas, golpeadas y asesinadas por salvajes, por hombres sin evolucionar. ¿Será por la cultura? ¿será por la genética? ¿Influirá el entorno? No sé si el infrahombre nace o se hace, pero lo que sí sé es que nos mata.

La educación, los medios de comunicación, la legislación y el rechazo social no parece que puedan salvar a muchas, condenadas ya sin saberlo. En el mundo del suicidio, el denominado efecto Werther (posible contagio de la conducta suicida) provocó que los medios de comunicación y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (EEUU) tuvieran en cuenta ciertas recomendaciones al publicar casos de suicidios, sugerencias como evitar elementos de compasión o no tratar el drama como una posible salida para la víctima. Si reparamos en ello, no nos llega un gran eco de este tipo de fallecimientos, a pesar de que en 2017 se dieron 3.679 muertes por suicidios, tan solo en España. ¿Ocurrirá lo mismo con los asesinos machistas? Algunas opiniones de expertos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género apuntan a que, tras una mujer asesinada por violencia de género, la probabilidad de que le siga otra en las próximas 24-48 horas es considerablemente más elevada de lo habitual. ¿Existirá también efecto contagio? En 2010, la argentina Wanda Taddei, de 29 años, fue quemada y asesinada por su marido. Al parecer, en los meses siguientes al horrible crimen, se sucedieron múltiples muertes de mujeres a manos de sus parejas o ex-parejas, utilizando para ello elementos de combustión. Recordemos la carta que recientemente escribían los familiares de Laura Luelmo, y en la que pedían a los medios de comunicación que dejaran de hacer “un espectáculo” de la muerte de la joven asesinada. Quizá las noticias sobre la violencia machista (o su tratamiento) generan que aquel que está cerca de cometer un crimen, lo consume, o quizá no, pero habría que esclarecerlo científicamente, con métodos matemáticos y resultados estadísticamente irrefutables.

Ayudadme o dejadme morir, no deseo falsas esperanzas. Si la educación, las leyes o los medios no pueden salvarme, quizá la ciencia tenga algo que decir. Quizá la ciencia destruya al gen hijo de puta.

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