Cultura

Cuota local, rasgo universal

  • La selección de diez compañías malagueñas para la programación del Festival de Teatro resulta representativa del paisaje más cercano en la materia

La próxima edición del Festival de Teatro de Málaga, la trigésimo segunda, que se celebrará del 8 de enero al 16 de febrero, será, como quedó comprobado en la presentación del pasado jueves, la más ambiciosa en la historia del certamen, con 46 montajes, 107 representaciones y diez estrenos absolutos. El órdago presume de algunos de los nombres imprescindibles del teatro español contemporáneo, de Mario Gas y Vicky Peña a Concha Velasco pasando por José Sacristán, Ana Belén, Joglars, la Compañía Nacional de Teatro Clásico, el Centro Dramático Nacional, Sergio Peris-Mencheta, Alfonso Zurro y una Lolita que ha puesto el panorama boca abajo con su interpretación de La Colometa en La plaza del Diamante de Merçé Rodoreda. Pero el festival también ha aumentado, y de manera consecuentemente notoria, su atención a la participación local: a la espera de la presentación de la sección Off, que se realizará a comienzos de año, son diez compañías malagueñas las incluidas en la programación oficial del certamen, tres de ellas en el cartel del Teatro Cervantes y las siete restantes en el del Echegaray. La muestra, y esto es lo verdaderamente interesante, da buena cuenta del paisaje escénico en Málaga de manera representativa: los diez títulos incluidos resultan ampliamente diversos, en lo que respecta tanto a los géneros (del musical al mimo pasando por los clásicos, la investigación, la danza y el drama puro y duro) como a las intenciones. Del mismo modo, por tanto, encontramos a diez compañías muy distintas en cuanto a veteranía, trayectoria, discursos, estética, posiciones, adscripciones, herencias y proyección, lo que resulta altamente estimulante en una ciudad como Málaga. El teatro hecho aquí es múltiple, y las inquietudes puestas en juego son muchas. Las propuestas delatan por lo general, igualmente, cierta ambición: las compañías son conscientes de la plataforma de lanzamiento que constituye el Festival de Málaga (entre otras cosas, porque ahora sí puede ser considerado como tal) y acuden dispuestas a hacerse imprescindibles. El resultado de todo esto es que podemos hablar de un teatro malagueño, inequívocamente; pero que, al fin, asume sin tapujos una naturaleza universal, como corresponde por derecho al arte dramático.

Todos estos ingredientes se alían ya en las tres propuestas que podrán verse en el Cervantes. Un veterano y maestro como Juan Hurtado comparecerá el 15 de enero con La bella Helena de Troya, su lectura de la opereta de Offenbach con música en directo y mucho humor que se representó en el Teatro Romano el pasado septiembre (aunque una de las tres funciones programadas se suspendió por la lluvia), con un reparto renovado aunque con las mismas directrices. Otro veterano de pro, Ángel Baena, hará lo propio el día 19 con Yo mimo, una pieza subtitulada Un emocionante viaje al arte del silencio en la que homenajea a los clásicos del género y con la que celebra sus cuarenta años de oficio. Y el 16 de febrero subirá a las tablas como colofón del festival Hedwig and The Angry Inch, producción del popular musical glam orquestada por el gran Nacho Doña que ya tuvo un largo calendario en el Echegaray y ahora vuelve al Cervantes en una escalada más que merecida.

El caleidoscopio se crece en el Echegaray. El 8 de enero, Nacho Albert y Paco Bernal estrenarán Trópico, primer episodio de la segunda entrega de su proyecto en serie Nightshot protagonizado por Noelia Galdeano y Antonio Navarro. El 13, la coreógrafa y bailarina Ximena Carnevale presentará Crudo, espectáculo de danza ya visto en la Sala Gades; y además protagonizará durante todo un mes, del 14 de enero al 14 de febrero, un extenso work in progress de cara al público en el Salón Romero Esteo del Cervantes junto a Alessandra García, titulado Dedo. Corazón. La joven compañía Apo Teatro presentará su Crónica, la obra de José Luis Guerrero, el 19 de enero. Y el día siguiente, Pizco Teatro vestirá de largo su musical Sin título, una comedia de Ibán Castro con el sostén, también, de Nacho Doña. En Blanco Teatro subirá a escena el 29 a Steven Lance, Mariché López, Noelia Galdeano, Marina Devesa y Raquel Casanova para Las preciosas ridículas de Molière, en un montaje de nuevo cuño repleto de color y humor. En Ma Jolie se alían el director Antínoo Gázquez, el poeta Cristian Alcaraz y el guitarrista Tomás García al calor de Picasso, el 5 de febrero. Y el 6 y 7 otro veterano, Rafael Torán, presenta su versión de A puerta cerrada de Sartre. Añadan el regreso de Oh vino con David García-Intriago al Museo del Vino y obtendrán un menú de aquí para todas partes.

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