Festival de Jazz de Málaga La juventud que brilla con el jazz

  • La trompetista catalana Andrea Motis cierra en el Cervantes el 33 Festival de Jazz con su primer trabajo en solitario, ‘Emotional dance’

Andrea Motis, con su trompeta, este lunes en el Teatro Cervantes. Andrea Motis, con su trompeta, este lunes en el Teatro Cervantes.

Andrea Motis, con su trompeta, este lunes en el Teatro Cervantes. / Javier Albiñana (Málaga)

Algo que dejó claro este lunes Andrea Motis es que el jazz no es un género defendido exclusivamente por las viejas glorias, tan importantes e influyentes en los nuevos músicos que abanderan esa corriente tan variada, que cuenta con un denominador común: el talento. La cantante, trompetista y saxofonista barcelonesa tuvo la oportunidad de cerrar en el Teatro Cervantes el Festival Internacional de Jazz de Málaga con un concierto en formato quinteto, con el que presentó su primer trabajo en solitario, Emotional dance (Impulse! Records, 2017). Un proyecto en el que se consagró la labor artística de Motis junto a Joan Chamorro, que la acompañó al contrabajo en el concierto del Cervantes.

En torno a las 20:00, las puertas del coliseo malagueño comenzaban a llenarse de amantes del jazz o simplemente curiosos que optaron por evadirse de la resaca electoral para dejarse llevar por la magia de este género que, aunque nace en la pobreza y esclavitud, a veces llega a pecar de elitista. A las 20:30, salvo en pocas plateas de la segunda planta que quedaron vacías, todas las butacas del teatro estuvieron ocupadas en este último concierto del Festival, que culminó su 33 edicion. Una edición que ha estado protagonizada por el trompetista Charles Tolliver o el pianista Kenny Barron, entre otros. Con un elegante vestido negro, una trompeta plateada colgada de su brazo y acompañada de otros cuatro músicos subía al escenario del Cervantes la joven Andrea Motis para ofrecer un auténtico espectáculo que llegó a los sentidos.

A sus 24 años, la artista ha compartido la magia del jazz con destacados músicos como Warren Wolf, Gil Goldstein o Scott Robinson, que participaron en la grabación de Emotional dance. La joven jazzwoman demuestra ser una auténtica todoterreno en el género, pues el virtuosismo y la técnica a la hora de tocar la trompeta, combinado con la capacidad de proyección de una voz única y dotada por la fuerza que le da su juventud muestra un resultado contundente y con un sonido admirable.

La artista hizo gala de su depurada técnica vocal. La artista hizo gala de su depurada técnica vocal.

La artista hizo gala de su depurada técnica vocal. / Javier Albiñana (Málaga)

Recorriendo el repertorio de Emotional dance en directo, se deja ver las influencias estilísticas en la línea vocal del concierto de figuras como Billy Holiday y Norah Jones. Las letras de las canciones son en su mayoría en lengua inglesa, pero también hay presencia del catalán con La Gavina, Louisiana O Els Camps De Cotó y Matilda.Esa voz característica e ideal para el género destacó en el concierto, junto a los solos de trompeta de una artista que ha sabido hacerse hueco en el mundo del jazz con solvencia. El piano de Ignasi Terraza también se impuso sobre muchas de las canciones que sonaron con solos dotados de un sonido especial y delicado que se intercambiaba frases con la guitarra Gretsch de Josep Traver.

Además de la presentación de Emotional dance, el concierto también sirvió de muestra para los últimos temas compuestos por cada uno de los miembros del quinteto. Como Adeu, obra escrita con letra en catalán de Josep Traver, que acaba de ser estrenada y en el Cervantes se interpretó ante el público por segunda vez. Un tema que arrancó de forma íntima con el sonido de las cuerdas de su guitarra y acompañado por las escobillas de Esteve Pi acariciando los parches de la batería. Sin duda, las líneas de contrabajo que Joan Chamorro interpretaba pulsando las cuerdas lograron dotar el concierto de un sonido totalmente envolvente y atractivo para todo aficionado al jazz.

Con una balada en portugués a piano y voz Andrea Motis conmovió a un público distraído al menos por un momento de los problemas de la vida cotidiana. También la música brasileña aporto el toque más rítmico y bailable a una noche en la que se demostró que el jazz también es cosa de jóvenes y que el trabajo y la pasión acaba dando grandes resultados. Lo de Motis es una muy buena noticia para el mundo del jazz.

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