Cultura

García Calvo se estrena hoy como batuta en la Ópera de Viena

  • Con el nuevo montaje de 'Macbeth' será la primera vez que un español dirige un estreno en el prestigioso coliseo

Los artistas españoles siguen rompiendo barreras y esta noche caerá otra cota: el joven director Guillermo García Calvo será el primer español en dirigir un estreno en la prestigiosa Ópera de Viena. El madrileño estará al cargo de la dirección musical de un nuevo montaje de Macbeth, de Verdi , la primera de las tres óperas que compuso inspirado en obras de William Shakespeare, le seguirían Otello y Falstaff.

El músico de 31 años tomó las riendas del estreno de esa ópera en cuatro actos, de la que Verdi dejó escrito que era su favorita, por el abandono de Daniele Gatti por motivos de salud. "Me siento muy contento y relativamente tranquilo. Es el teatro en el que llevo trabajando varios años y conozco muy bien a la orquesta, al coro, a los solistas, a los técnicos y a la gente del teatro. Me siento como en mi casa", confesó ayer García Calvo.

Pese a su juventud, cuenta con una extensa experiencia musical desde que completase en Viena sus estudios de Dirección de Orquesta y Composición en 2003, y comenzase a trabajar poco después para uno de los teatros líricos más importantes de Europa. En los últimos seis años ha sido responsable de la preparación musical de más de medio centenar de títulos del repertorio operístico de la Ópera de Viena y ha dirigido multitud de funciones con una gran acogida del público y la crítica. Pero un estreno en el coso vienés es un salto cualitativo al alcance de muy pocos elegidos. García Calvo no reconoce una única influencia determinante, y sostiene que lo singular en él es su camino formativo vinculado a un teatro lírico, "dirigiendo poco a poco cosas de más envergadura".

"Es esa manera más antigua de formarse, de vivir lo que es un teatro desde dentro, desde las entrañas. Muchos de los directores muertos en las últimas décadas, como Karl Böhm, Georg Solti, incluso (Herbert von) Karajan, empezaron este camino. Ese es un poco mi referente", afirmó. Eso le ha permitido atesorar una experiencia que de otra manera sería muy difícil de obtener, porque "dirigir ópera es una cosa muy compleja: hay que conocer muchas cosas desde dentro, el coro, los solistas, la dinámica de los ensayos, los problemas técnicos de conjuntar orquesta y solistas, orquesta y escena".

El Macbeth que se estrena hoy será un reto mayor, y "causará polémica" por la propuesta escénica de Vera Nemirova, que puede desatar las iras del público vienés. "La escenografía es moderna pero no es algo arbitrariamente provocador, creo que es fiel al drama de Shakespeare. Pero tiene cosas que al público de Viena, que es bastante tradicional, le disgustará", explicó. "Hay una escena en la que se duchan Macbeth y Lady Macbeth. Es una ducha real, con agua caliente, que hace ruido, y eso me imagino que disgustará al público", auguró. "Como director, lo único que puedo hacer es que la parte musical esté al máximo nivel. Y que no me metan en el mismo saco, porque si el público está muy enojado abuchean a todos", sostuvo el director.

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