Cultura

¿Islotes para los náufragos?

  • La nueva directiva de la Federación Andaluza de Libreros asume el desarrollo tecnológico y las ferias del libro como principales apuestas

Existen determinados indicadores que revelan hasta qué punto la crisis económica lo es también cultural, no sólo porque lo segundo depende en gran medida de lo primero sino, también, porque ciertos valores que parecían conquistados corren el serio riesgo de esfumarse. El desmantelamiento del sector editorial continúa su avance con tal determinación que, en gran medida, ya parece irreversible: en 2012, la industria facturó un 10,9% menos que el año anterior, en una tendencia sostenida durante 2013. A nivel andaluz el volumen de negocio reviste pérdidas semejantes, pero otros indicadores dibujan un paisaje aún más complejo. Durante la primera mitad de 2013 se publicaron en la comunidad un 50% menos de títulos respecto al mismo periodo del año anterior, un fenómeno provocado por la extinción de editoriales y la brutal reducción en la actividad de las que han seguido adelante (independientemente de su titularidad, pública o privada). Lo que parecía la gran esperanza blanca del sector, el libro digital, sigue sin arrojar los cables previstos debido, en gran parte, a la negativa del Gobierno a equiparar el IVA en este ámbito (actualmente al 21%) al del libro en papel (de un 4%). Ante semejantes dificultades, la Federación Andaluza de Libreros (FAL) propone algunas medidas urgentes. Y lo hace con una junta directiva renovada esta misma semana, con José Luis Serrano, de la librería Quorum de Cádiz, como presidente, y un equipo en el que figura Jesús Otaola, de la malagueña Prometeo, como vocal.

En esta nueva etapa, la FAL pretende actualizar el perfil de las librerías andaluzas hasta convertirlas en centros culturales, más allá de su necesario intercambio comercial. Y para ello señala dos ámbitos esenciales de actuación a modo de apuestas en firme: el primero es el de las ferias del libro de la comunidad, en las que la FAL quiere colaborar de manera activa, tanto en la organización de actividades como en la comunicación. Para ello, la federación ha alcanzado ya un acuerdo con la Dirección General de Industrias Culturales y del Libro de la Consejería de Cultura que permitirá a la institución, entre otros asuntos, promocionar las ferias a través de las redes sociales. El segundo ámbito es precisamente el desarrollo tecnológico de las propias librerías, bien a la hora de proveer de contenidos a los lectores de ebooks (el 20% de los títulos que se publican en Andalucía lo hacen ya en formato digital), bien a la hora de ofrecer al lector nuevas herramientas para búsquedas coordinadas al estilo de la página web todostuslibros.com, que cuenta ya con más de 2.250.000 referencias.

Ante esta declaración de intenciones, cabe preguntarse si realmente el desarrollo tecnológico y las ferias del libro son los elementos que las librerías necesitan con más urgencia o si, por el contrario, convendría apuntar a otros islotes más firmes para escapar del naufragio. El director de la Librería Luces, José Antonio Ruiz, recuerda que la implantación tecnológica en las librerías españolas "es muy avanzada, hasta el punto de que en algunos países europeos se envidia a los libreros españoles por los instrumentos de que disponen. Pero este desarrollo, que no es tanto un reto sino una realidad, obedece a la más pura necesidad: cada día manejamos miles de referencias y sería ya muy difícil hacer nuestro trabajo sin los soportes con los que contamos". Con respecto a las ferias del libro, Ruiz coincide en la importancia de que las librerías asuman su organización (al menos parcialmente) para que estos eventos puedan celebrarse en Andalucía "de forma coordinada, sin que se pisen, permitiendo a los autores acudir a todas y facilitando la agenda a los lectores". Sin embargo, a la hora, de señalar retos, Ruiz considera que el más importante sigue siendo el más evidente: el fomento de la lectura. Y se explica: "La tecnología y las ferias son buenas estrategias, pero no nos sirven de nada si no hay lectores. Y ahora volvemos a encontrarnos con la urgencia de inculcar en la gente el gusto por leer. La pregunta que tenemos que hacernos los libreros es cómo podemos contribuir al fomento de la lectura". Nihil nobus sub sole, por tanto. La respuesta no será fácil.

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