Cultura

Javier Reverte conquista con 'Barrio Cero' el Premio Lara de Novela

  • El escritor triunfa con una obra con trasfondo de retrato social

Javier Reverte ha recorrido África de una punta a otra y se conoce al dedillo las islas griegas. Pero, paradójicamente, se siente sevillano. En la ciudad que considera su segunda -o tal vez ya primera- casa, se coronó el pasado viernes vencedor del Premio Fernando Lara de Novela, el más importante y mejor dotado económicamente de cuantos se conceden en la capital andaluza, con 120.200 euros. La presidenta del Parlamento autonómico, Fuensanta Coves, fue la encargada de entregarle el galardón, que obtuvo por una novela con protagonista femenina e inquietudes de retrato social, Barrio Cero.

"Me cuesta mucho más hablar de lo que he escrito que de otras cosas. Resumir en unos minutos una novela de 200 páginas es muy complicado", admitía Reverte. La noticia de la venganza que una mujer llevó a cabo con el violador de su hija inspiró al escritor la narración. El autor se sentía interesado por un asunto, "hasta qué punto ser una persona digna nos pide una reparación". De este punto de partida surgió Barrio Cero, la historia de una mujer "de una extracción social baja" que lucha por salir adelante "echándole mucho coraje" y "arrebatándole a la vida un espacio de dignidad". Reverte añade más tarde algunos detalles de su protagonista: que nació en un pueblo de Extremadura, de origen "medio gitano", y sufrió malos tratos por parte de su marido. "Tiene la suerte de librarse de esos malos tratos, pero la desgracia de que su hijo cae en la droga", desvela el narrador.

Los acontecimientos tomarán así un cariz trágico: el personaje matará al traficante que le suministraba la droga al hijo, "algo que se sabe desde el principio de la novela". Para el autor madrileño, su heroína es "una mujer inteligente, que no tiene cultura, y que se planteará si lo que ha hecho está bien o mal".

Con Barrio Cero, Reverte siente que vuelve a sus orígenes, al retrato de la realidad que le permitía el periodismo y a esas primeras novelas "que no son muy conocidas" y en las que observaba "la realidad social inmediata". La obra será una sorpresa para quienes le vinculan a sus narraciones de viajes. "Yo intento hacer cosas distintas, no seguir una sola línea", sostiene. "Es cierto que a mí me van bien los libros de viajes, pero creo que la literatura es un espacio de libertad, no de negocios. Escribir un libro es muy complicado, tienes que controlar muchos factores, y si dedicara todas esas energías a hacer negocio sería, sencillamente, millonario", asegura alguien para quien escribir "es un juego, un oficio que te rejuvenece y te permite seguir jugando".

La literatura no es sólo, para el narrador, una plataforma de independencia: es también el medio para preguntarse. "No creo que una novela dé respuestas, pero sí que puede plantear una perplejidad. En eso los escritores nos diferenciamos de los políticos, no tenemos que dar respuestas. Nosotros nos planteamos lo que hay en el corazón humano: las formas del dolor, las formas de la felicidad".

A Reverte le ha agradado contar la peripecia de una mujer en primera persona. "Mi opinión es que hombres y mujeres no somos tan distintos, salvo en algunas cosas, ya imaginan cuáles, pero nuestros problemas se parecen cada vez más", sentencia. El tema de los malos tratos, que aparece en el argumento, es para Reverte, "un problema de todos, de la sociedad, de los hombres. De todos los seres civilizados".

El novelista, cuya obra estará en las librerías a partir del 8 de junio, se muestra entusiasmado con el Premio Lara, "porque, para un autor, el dinero de un premio se traduce en algo tan valioso como más tiempo para seguir escribiendo".

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios