Cultura

La Junta dice que la obra de la Aduana está pendiente de una licencia municipal

Hace diez meses que la Subdelegación de Gobierno desalojó el Palacio de la Aduana para que comenzasen las obras de adecuación museística del espacio. Después de numerosos trámites administrativos, ahora lo único que falta para que se inicien los trabajos en dicho inmueble es un permiso municipal, según la Junta. El delegado provincial de Cultura, Francisco López aseguró ayer que las obras están pendientes de la Gerencia de Urbanismo de la licencia municipal de obras e instalaciones.

"No creo que vaya a haber ninguna dificultad, ya mantuvimos conversaciones y disponen del dictamen favorable de la Comisión de Patrimonio, espero que la den en unos días", apuntó Francisco López. Según el delegado "todo el proceso es muy lento y muy pesado aunque son trámites absolutamente imprescindibles". Por la magnitud del proyecto, el delegado de Cultura consideró que "estamos dentro de los plazos razonables".

El que las 2.000 piezas que forman los fondos del Bellas Artes estén aún dentro del ático de la Aduana no significa, según López, que hubieran podido comenzar los trabajos. La instalación del andamiaje necesario y otras actuaciones en el edificio pueden ser absolutamente compatibles con la preparación y el traslado de las piezas. "Las obras tendrían por qué influir siempre que se garantizasen ciertas medidas de seguridad", aclaró López, que afirmó que el contrato con Sacyr está firmado y que en cuanto tengan la licencia el proyecto comenzará a tomar forma sobre el terreno.

Mientras tanto, la Junta está aún inmersa en las labores de adecuación de dos naves en el Parque Tecnológico, una de 1.500 y otra de 500 metros cuadrados. La más pequeña, según el delegado, albergará piezas de la Sección de Arqueología y las exigencias de temperatura y humedad que se requieren son menores. A la mayor hay que dotarla de un sistema adecuado para que papeles, lienzos, esculturas y objetos puedan permanecer durante los 36 meses que durará la obra, según prevé el proyecto de los arquitectos Fernando Pardo Calvo, Ángel Pérez Mora y Bernardo García Tapia.

"Hay que hacer una especie de caja dentro del almacén para que el espacio tenga las condiciones de temperatura y humedad precisas, además de sistemas antirrobo y anti-incendios, y es en lo que estamos ocupados ahora mismo", explica Francisco López. La nave tiene que contar con un espacio suficiente para albergar estanterías, peines para colgar los cuadros y espacio suficiente para "seguir trabajando en la restauración y en el proyecto museístico".

En este tiempo, la Junta prevé que el Palacio Episcopal sea la "ventana abierta a Málaga" del museo y que varias exposiciones temporales al año refuercen los lazos entre el público y los fondos de la pinacoteca. "Queremos que la gente no pierda contacto con el museo, que éste siga vivo en la ciudad, y darle cierta continuidad al discurso expositivo", apuntó el delegado de la Junta, que resaltó el éxito de público que han tenido siempre las muestras en las que se recupera parte del patrimonio almacenado de la institución. Por el momento y hasta 2012, según las previsiones, será la única manera que tenga el ciudadano de acercarse a su propio pasado artístico.

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