Cultura

Mayte Martín: "Ser músico de culto en España es sinónimo de pasar hambre"

  • La cantaora admite que su idea de sacar su disco con ayuda del público no está funcionando

La cantaora Mayte Martín está en pleno "ataque de realismo" y reconoce que su proyecto de sacar con el solo apoyo del público su nuevo disco le va peor de lo que esperaba. "No sé si me tendré que dedicar a plantar lechugas", barrunta.

Martín (Barcelona, 1965) ha editado en sus 27 años de carrera seis discos y no estaba contenta con la deriva de ninguno de ellos, por eso decidió que el séptimo fuera sin discográficas por medio, sólo con aportaciones del público a través de una página web. Se puso de plazo hasta el 1 de septiembre para conseguir con mecenazgo los 26.500 euros que calcula que cuesta la producción y distribución, pero lo cierto es que a un mes de empezar a fabricar el disco, que saldrá "sí o sí", promete en una entrevista con Efe, sólo ha logrado la mitad.

"Dicen que soy una cantaora de culto y es un gran piropo pero en el fondo es una faena. Quiere decir que te respetan mucho pero es sinónimo de pasar hambre", subraya.

La cantaora grabó Cosas de dos los días 11 y 12 de mayo en la sala Luz de Gas de Barcelona y se vende por anticipado, a 15 euros, a través de su web (www.mayte-martin.com), como si fuera un "telemaratón". Es decir, al entrar en la página aparece el contador con las aportaciones que se hacen a fondo perdido sumado a lo que se recauda con la venta del disco (16.714 euros, con 352 CD vendidos), una fórmula, la de la autoedición y autoproducción, muy frecuentada por los artistas emergentes, pero rara en una "consagrada".

"Cuando me metí en la historia sabía que era un salto al vacío, que era tirarse a al piscina sin saber si iba a haber agua, pero lo cierto es que esperaba más reacción", admite. Para Martín, lo que ha sucedido es "mucho más que algo que no ha funcionado". Es, resume tajante, "una putada" para su futuro porque se ha dado cuenta de que no puede usar ese sistema para producir. "Afecta de lleno a mi carrera. Eso es lo más grave porque significa o pasar por el aro de las discográficas o dejar de hacer cosas", reflexiona. Si ella tuviese contratados "50.000" conciertos se financiaría el disco ella misma pero, lamenta, "los programadores de conciertos van a lo seguro".

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