Cultura

Música acuática: y la nave va

  • La Joven Orquesta Barroca de Andalucía celebrará en julio las audiciones de su cuarta promoción y tiene ya diseñada su programación hasta 2019.

Ensayos de la Joven Orquesta Barroca de Andalucía, en una imagen de 2014. Ensayos de la Joven Orquesta Barroca de Andalucía, en una imagen de 2014.

Ensayos de la Joven Orquesta Barroca de Andalucía, en una imagen de 2014. / javier albiñana

Hace sólo unos meses todo apuntaba a que, de nuevo a cuenta de los ajustes presupuestarios (con saldos a la baja desde el consorcio integrado por el Ayuntamiento de Málaga y la Junta de Andalucía, especialmente a tenor de la segunda y sus cables para espantar la causa de disolución de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla), a la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) le iba a tocar entonar el Requiem a la memoria de otro de sus proyectos más mimados: después de seis años de actividad, la Joven Orquesta Barroca de Andalucía (JOBA), gestada en el seno de la OFM y abierta a la formación de jóvenes intérpretes de toda la comunidad en los registros, instrumentos y sonoridades de los siglos XVI y XVII, parecía destinada a correr la misma suerte del Ciclo de Música Contemporánea y el Festival de Música Antigua y quedar suspendida sine die, con los bártulos convenientemente empaquetados. La limitación presupuestaria y la obligación legal de afrontar un incremento del gasto en la plantilla de la OFM dejó a la JOBA en una situación de absoluto desamparo, hasta que la entrada en juego de la empresa de gestión cultural Esirtu como patrocinador permitió la prolongación de la travesía. Ahora, gracias a los nuevos aliados y especialmente al favor del público que poco a poco ha ido consolidando la orquesta en su entorno, la JOBA mira al futuro sin miedo y con ambición: la actual promoción de la formación, la tercera de su historia (cada promoción de músicos permanece en la agrupación durante dos años; al término de los mismos, las filas se renuevan por completo, en virtud de la naturaleza pedagógica del proyecto), celebrará su último encuentro (tras la reciente y feliz recuperación del que había quedado pendiente el año pasado) del 8 al 15 de julio en La Térmica. Durante esos días, como es habitual en cada encuentro, los jóvenes maestros prepararán a conciencia un repertorio barroco guiados de la mano de un profesor / director de prestigio para su interpretación en concierto al final del plazo, y así será: el mismo 15 de julio, la JOBA interpretará en el Auditorio Edgar Neville un programa consagrado a Händel con dos obras incontestables, Música para los reales fuegos de artificio y Música acuática, bajo la batuta del luxemburgués Jean Halsdorf. Además, y tal y como confirmó ayer a este periódico el gerente de la OFM, Juan Carlos Ramírez, el mismo 8 de julio comenzarán las audiciones para la constitución de la cuarta promoción de la JOBA, cuyas bases se publicarán próximamente. Con ello quedará definida la formación de la orquesta para otros dos años.

De hecho, la Joven Orquesta Barroca de Andalucía tiene ya prácticamente definidos los contenidos de las dos próximas temporadas, hasta la 2018/2019. El primer encuentro de la cuarta promoción se celebrará el próximo septiembre, con un programa italiano y la recuperación del estadounidense Barry Sargent (fundador de la Orquesta Barroca de Sevilla) como director y tutor, en una sede aún por concretar (la intención de la organización es mantener La Térmica como casa estable y a la vez trasladar las actividades a otros recintos también tentados con éxito, como el Seminario Diocesano, reconvertido así en inusitado centro cultural). A partir de aquí, la JOBA repartirá sus conciertos en diversas ciudades españolas, a hombros de una proyección ya contrastada en plazas como Madrid y Sevilla. Hay en este sentido dos previsiones en la agenda de gran interés para 2018 aunque aún pendientes de la consolidación definitiva: una actuación en el Auditorio Nacional junto al Coro de la Universidad Politécnica de Madrid en abril; y en julio, una versión de concierto de Dido y Eneas de Purcell, bajo la dirección de Aarón Zapico (músico muy vinculado al ya extinto Festival de Música Antigua) en el Teatro Romano de Málaga, dentro de la programación con la que la Consejería de Cultura quiere ampliar el uso escénico del yacimiento de la calle Alcazabilla más allá del ciclo Teatros Romanos de Andalucía. Aun maltratada en los abismos de la incertidumbre financiera, la JOBA sigue siendo un ejemplo eficaz de cómo atraer a Málaga talento de futuro y convertirlo en emblema de una ciudad verdaderamente adscrita a la cultura. Y que cumpla muchos más.

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