Cultura

Pervivencias arcaicas

No obstante, es Desnudez quien ocupa el grueso de estas páginas. Acudiendo a los Padres de la Iglesia y al Antiguo Testamento, Agamben presenta el cuerpo, incluso el cuerpo glorioso de los santos, como una huella, como una fantasmagoría, como el hueco dejado por la una antigua gracia, que sin embargo remite únicamente a sí mismo. He ahí el motivo por el cual, según Agamben, los cuerpos desnudos no vienen asociados a la decrepitud, al pecado, a la fragilidad o la concupiscencia. Por contra, las hermosas maniquíes, con su olímpico hieratismo, presentan el cuerpo como misterio evidente, como realidad insondable, exento ya de las utilidades y gravámenes con que la vida y la mitología los lastró durante siglos. Se aborda así un sutil concepto de hermosura; de una hermosura patente, nítida, y sin embargo esquiva. Vale decir, inagotable.

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