Arte

El Picasso ilustrador acampa en la Casa Natal

  • La muestra reúne fondos de la Fundación de la familia de Eugenio Arias, además de piezas de otros artistas como Chagall, Ernst, Léger, Braque, Mió y Villon

Algunas de las ilustraciones ahora expuestas en la Casa Natal. Algunas de las ilustraciones ahora expuestas en la Casa Natal.

Algunas de las ilustraciones ahora expuestas en la Casa Natal. / Álvaro Cabrera / Efe

La Fundación Picasso ahonda en una exposición en la sala de exposiciones de la Casa Natal en la labor del artista como ilustrador de libros, con fondos tanto de la propia institución como cedidos por la familia de Eugenio Arias, barbero y amigo del pintor. Picasso: la huella sobre el papel, reúne obras del artista malagueño, algunas de ellas inéditas, acompañadas de creaciones de Chagall, Ernst, Léger, Braque, Miró o Villon, y está enmarcada en el trigésimo primer Octubre Picassiano, el ciclo de actividades con el que se conmemora el cumpleaños del pintor en su ciudad natal.

"En realidad, yo nunca he ilustrado nada. Son cosas mías que han añadido a un texto al que se parecen más o menos, pero no son una verdadera ilustración", afirmó irónicamente en alguna ocasión Picasso cuando se le preguntaba por su labor de ilustrador.

La muestra, que recoge dibujos incluidos en una veintena de libros ilustrados pertenecientes a la colección de la Casa Natal, hace un recorrido por distintas técnicas, periodos y temáticas de Picasso, explicó su comisario, Carlos Ferrer Barrera. Junto a estos fondos se pueden ver algunos de los cedidos en depósito por la familia de Eugenio Arias para que puedan conservarse en buenas condiciones en la Casa Natal, debido a la falta de espacio en el Museo creado con el legado del barbero en Buitrago del Lozoya (Madrid).

La muestra recoge ilustraciones que Picasso realizó para una veintena de publicaciones

A la presentación de la exposición asistió Madeleine Arias, nuera del barbero de Picasso, quien subrayó que los regalos que el artista hizo a su suegro son "un testimonio del profundo vínculo afectivo que les unió en Vallauris". "Fue una amistad de hombre a hombre, imbuida de un profundo respeto mutuo, que no se suele mencionar en las biografías más conocidas de Picasso, porque cuesta creer que pudiera existir entre un barbero ajeno al mundo del arte y el gran genio de la pintura algo más que una relación superficial", añadió Arias.

El hecho de que Picasso fuera el padrino de la boda de Eugenio Arias en 1950 fue "un honor que solo reservó en vida a Apollinaire y Eluard", y dedicó a su barbero fotos y dibujos en los que el artista malagueño firmaba como "su segundo padre". A ello correspondió Arias, en el velatorio de Picasso, amortajando el cuerpo del pintor con una capa española, ha recordado Madeleine Arias, que cree que el malagueño "supo valorar la sinceridad de una amistad desinteresada". "Era mucho más que su barbero. Los dos estaban alejados de España por su fidelidad a la República y congeniaban en sus ideales de libertad y en la profunda añoranza de la patria y sus tradiciones", apuntó la nuera del barbero.

Al ver las "cariñosas dedicatorias" que le escribió, se descubre "otro Picasso más íntimo, con otro rostro que le hace más cercano a nosotros", señaló Madeleine Arias, que se considera junto a su familia depositaria "de la herencia moral de Eugenio Arias, que supo compartir los regalos que le hizo Picasso y creó el pequeño museo de Buitrago".

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