Cultura

Ramón de Algeciras en vivo

  • Universal publica un doble CD en el que homenajea al tocaor, desaparecido a principios de año, con una antología de sus mejores toques de acompañamiento

Fue el guitarrista más prolífico de la transición del neoclasicismo al barroco rítmico contemporáneo. Tanto en disco como en directo. Era el guitarrista de acompañamiento oficial de Philips (José Manuel Gamboa le atribuye un centenar largo de grabaciones en LP) y, así, registró para clásicos supervivientes de la Ópera Flamenca como Juan Valderrama, que fue el que ofreció la primera oportunidad de profesionalización al tocaor, El Peluso, Pepe Pinto, El Sevillano y El Niño de Barbate, neoclásicos como Gabriel Moreno, Fosforito, Curro de Utrera, El Chato de la Isla, Paco Toronjo, Manuel Sordera o Juan el Camas y contemporáneos como Camarón, Juanito Villar o Luis de Córdoba. Incluso novísimos como La Susi, tal y como evidencia esta grabación.

Al margen de la larga colaboración con su hermano Paco de Lucía, primero en sus discos a dúo y luego en los firmados por el genio de Algeciras, siendo uno de los miembros más destacados del sexteto que recorrió el mundo en los años 80 y 90, dando un empuje definitivo a la internacionalidad de la guitarra flamenca.

Aunque no en disco, en directo acompañó también a la Niña de los Peines, Pepe Marchena y Antonio Mairena. Es decir, a lo mejor del cante del siglo XX. Tampoco se le resistió el acompañamiento al baile, en las largas giras internacionales de Antonio, y a otros intérpretes como La Tolea o Raúl.

Algunos de estos intérpretes están recogidos en la presente recopilación de Universal, como póstumo homenaje al tocaor. Son temas registrados para Philips, habitualmente con la dirección musical de Antonio Sánchez, padre del guitarrista, en los años 60 y 70. Sorprenden algunas ausencias de renombre de la lista citada, así como la presencia de grabaciones poco conocidas, como la de La Susi, o intérpretes no muy populares como Chocolate de Granada, Agustín el Gitano y el genial Cobitos. Por supuesto que, en consonancia con la línea editorial última de Universal en lo que se refiere a su catálogo histórico, las grabaciones de este doble disco se presentan sin un mínimo aparato crítico ni justificación teórica de la selección. Ni un mínimo bosquejo biográfico del tocaor acompaña esta obra póstuma en la que por vez primera su nombre artístico figura en la portada destacando sobre el de los cantaores. En los créditos de este disco doble tampoco están consignados los diferentes estilos que se interpretan.

Ramón Sánchez Gómez (Algeciras, 1938) era un estricto seguidor de la escuela del Niño Ricardo, y fue el segundo maestro de su hermano Paco, tras Antonio Sánchez. Ambos hermanos profesaban el culto ricardista, incluso en lo que se refiere al concepto de acompañamiento al cante, esto es, la subordinación del toque al cantaor. En este sentido, Ramón de Algeciras era el escudero perfecto, sensible al cante, con un compás estricto sensibilidad al estado de ánimo de su compañero: así fue capaz de servir de soporte armónico y rítmico a intérpretes de estéticas tan variadas, a veces contrapuestas, como los señalados arriba. Por supuesto que su estética también asume cosas de la guitarra de Paco de Lucía, aunque en menor medida de lo que parece previsible.

La Susi (Alicante, 1955) se presenta en ésta la que fue su primera grabación como una cantaora de garra. La intérprete afincada en Triana se presentó como cantaora en una obra firmada como Susana, gestionada por Paco de Lucía, de la que se han extraído tientos y soleares de Triana para esta recopilación. Ricardista hasta la médula en los tientos, Ramón de Algeciras imprime a la rigidez de este toque, un sano aire de ligereza, que no falta de profundidad, gaditana.

Manuel Celestino Cobos Cobitos (Jerez de la Frontera, 1896-Granada, 1986) era otro de esos cantaores azorinianos, del tipo Bernardo de los Lobitos, seguidor de la escuela chaconiana y asentado desde joven en Granada. Canta una granaína de su ídolo flamenco y el tocaor responde a la sutileza con sutileza, actualizando la escuela de Montoya, creador del toque por granaínas, con un impulso rítmico muy enriquecedor.

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