Cultura

Ramón Salazar rodará un drama coral con tintes de 'realismo mágico'

  • El cineasta malagueño trabajará a principios de 2009 en su tercer largometraje, que transcurrirá entre Málaga, Madrid, Barcelona y París · En el reparto figurará su actriz fetiche, Mónica Cervera

Dispuesto a sorprender y convencido de estar trabajando para "subir escalones". Ramón Salazar (Málaga, 1973) se enfrenta a su tercer largometraje con las miras puestas en una drama coral con tintes de realismo mágico, "donde el interior de cada personaje cuenta mucho en el devenir de la historia", remata el director de Piedras y 20 centímetros. A principios de 2009 comenzará el rodaje en múltiples escenarios de Málaga, Madrid, Barcelona y París. Contará con diez personajes protagonistas, el reparto está "casi cerrado", incluye a actores "muy conocidos" y la participación de Mónica Cervera, su actriz "talismán".

Una parte importante de la acción transcurrirá en distintos rincones de Málaga con actores locales y con un casting previo. Entre las localizaciones figurará la estación de autobuses de Málaga, espacios Churriana (su pueblo natal), y otros exteriores aún por determinar donde el cineasta buscará realengas, banquetes de bodas y casa pobres.

Con título aún por concretar, la nueva apuesta de Salazar estaba pensada en un principio para un cortometraje "se me ocurrió la historia de un paseo de veinte minutos por Madrid donde la cámara iba de un personaje a otro como hilo conductor y cada personaje representaba un capítulo específico", resume su autor.

En los tres años que han pasado desde la presentación de su segundo largometraje, Salazar ha dejado pendiente de financiación otro guión, una coproducción con intérpretes extranjeros que se realizará en París "si todo sale bien" tras el rodaje de ésta.

Puestos a descubrir alguna referencia a trabajos previos, el malagueño encuentra en su nuevo trabajo alguna que otra similitud con Piedras, "por ese retrato coral de una sociedad y de personas con algún tipo de carencias. Si hay algo que me atrae mucho son los entramados corales donde lo que hace uno influye directa o indirectamente en los demás", confiesa.

Inmerso en el que es "por ahora" su empresa "más ambiciosa", Salazar pone el acento del desafío en los escenarios y el trabajo con los actores. "Es una historia que tiene el ritmo impuesto en el cambio de localización", sostiene. Precisamente, el trabajo directo, casi artesanal con los actores es uno de sus mayores alicientes a la hora de enfrentarse a un rodaje de estas características. "Me pone el reto de igualar a personajes que se mueven en ámbitos muy diferentes", reconoce.

Cinéfilo por definición propia y con debilidad por los directores de actores, el malagueño cuenta entre sus genios de cabecera con Jean Renoir en La regla del juego, Tomas Anderson en Magnolia y Vidas Cruzadas de Robert Altman.

La película que prepara en esto momentos no llegará a tiempo para presentarla en la próxima edición del Festival de Málaga (en primavera) pero Salazar pretende hacer durante su celebración una presentación del rodaje y que la cinta entre a concurso en la edición de 2010.

Tras el éxito de crítica y público cosechado con sus anteriores proyectos, el realizador afronta esta nueva película "con más calma, como una historia más de aprendizaje y disfrute", expresa. Consciente de pertenecer a una profesión que se asemeja más a "una carrera de fondo", Salazar se ha propuesto en su tercer largometraje impresionar con un gran salto "en cuanto a todo lo que he aprendido en estos siete años de carrera". Cada incitativa que emprende se la plantea como " un reto creativo" un camino para descubrirse a sí mismo y localizar sus "puntos fuertes y carencias", añade.

Sus dos largometrajes anteriores han recibido el beneplácito del festival de Málaga, un trampolín que Salazar califica de "imprescindible" para el cine español actual. "Es un punto de referencia anual y un escaparate para todos nosotros, se esté o no en la sección oficial. Piedras no entró porque estaba seleccionada en Berlín y no era compatible, pero me organizaron un estreno en Málaga y se preocuparon por mi película", recuerda.

Poco amigo de las etiquetas, a Salazar no le desagrada el título de director novel o director revelación en tanto en cuanto le coloca en el inicio de un objetivo mayor. "Los directores tenemos una meta, y es colocarnos en la liga de los consagrados, los que tienen su público, que hagan lo que hagan le responde. A quienes las productoras les escuchan cuando llevan su propuesta y le toman en serio". Y como ejemplo menciona a Iciar Bollaín y Julio Medem. "Mientras, estás jugando en otra liga", sentencia.

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