Cultura

Santiago Ydáñez exhibe en Marbella sus recuerdos de infancia

  • En la galería Yusto/Giner, el artista jienense muestra hasta septiembre una serie de retratos al óleo

Las carambolas del azar convirtieron a Santiago Ydáñez en pintor. A un mes de comenzar la universidad cambió la matrícula para estudiar geología, "la vertiente estética de la paleontología", según la define, por la de Bellas Artes. A los pocos días, se agotó el plazo para inscribirse en Escultura y no tuvo más remedio que apuntarse en Pintura, modalidad "que no había practicado en la vida". Desde entonces, Ydáñez ha protagonizado un sinfín de muestras, cuyas obras, siempre sin título, han estado marcadas por la infancia del autor en su localidad natal, el municipio jienense de Puente de Génave. Su primera muestra fue en 2006. Entonces expuso obras que combinaban temas profanos y religiosos, que evocaba los años de monaguillo del autor. La última se inauguró ayer en la galería Yusto/Giner, de Marbella. Se titula El huerto de Crispín, el nombre con el que Ydáñez y sus amigos bautizaron el "espacio natural" a las faldas de la sierra de Cazorla en el que jugaban. "Allí tuvimos las primeras aproximaciones a la naturaleza", recuerda.

La exposición recoge, entre otras obras, retratos de infancia del autor y sus compañeros, el dibujo de un personaje del pueblo "bastante peculiar" e imágenes de personajes famosos que pasaron por Puente de Génave, como toreros, entre los que destaca Juan Belmonte. Las obras están pintadas en acrílicos sobre tela y óleos, un material este último "más propicio al detalle, más sensual, que intensifica mucho el color". Tras la muestra, que concluye a mediados de septiembre, el artista acudirá a una feria de arte en Santander e impartirá un taller en la Universidad de Granada.

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