Cultura

La muestra de Sol LeWitt a la que Málaga aspira incluye obras inéditas

  • De concretarse la opción de que Tabacalera albergue una exposición permanente del maestro del minimalismo, se contemplarían en la ciudad murales que aún no se han materializado

Con la posibilidad de que Málaga acoja de manera permanente una colección de un centenar de obras de Sol LeWitt, maestro indiscutible del arte conceptual y el minimalismo en el siglo XX, se abre también la oportunidad de contemplar murales inéditos del artista norteamericano. Partiendo de la base del minimalismo de que el arte está en la idea, en el concepto, de la extensa creación LeWitt quedan aún murales que no han visto la luz, una obras que el artista creó con una serie de instrucciones, de proporciones, para que fueran materializados, pero que de momento nadie los ha contemplado plasmados sobre una gran pared. Precisamente parte de esas obras inéditas serían las que se reproducirían en Tabacalera, según las fuentes municipales cercanas al proyecto consultadas por este periódico. Todo ello, claro, de concretarse el proyecto que el Ayuntamiento ha negociado con la familia del creador para que la ciudad acoja de manera permanente un centenar de obras, como adelantó Málaga Hoy el pasado martes.

Elevado a los altares de la creación plástica y visual desde que el MoMA de Nueva York le dedicara su primera retrospectiva en 1978 y conocido en todo el mundo por sus esculturas (a las que prefería llamar estructuras, piezas que actualmente dialogan con instituciones y espacios naturales de los cinco continentes), sus fotografías y sus imponentes murales, Sol LeWitt está considerado como uno de los padres del arte conceptual, después también llamado arte minimal. La característica más absoluta de estas creaciones es que a través de unos elementos mínimos se buscan los máximos resultados o efectos. La importancia está en la idea, en el concepto, que es lo queda cuando se desarrolla o se ejecuta, momento en que se convierte en objeto, quedando prácticamente desaparecida la mano del artista. Sus murales, o como prefería denominarlos wall drawing (dibujando en la pared o dibujos en la pared), están depositados en la Universidad de Yale y una vez que son adquiridos, el comprador recibe un certificado firmado por el creador y su equipo se traslada hasta el lugar en el que se va materializar la obra y la reproduce para su exhibición. Es en ese momento cuando la obra cobra vida, hasta que caduca la adquisición y es el mismo equipo del creador el que se encarga de que desaparezca de la pared. El artista, coleccionista y escritor José Manuel Cabra de Luna, que ha actuado de enlace para el proyecto malagueño, aunque evita pronunciarse sobre éste, sí que matiza que hay creaciones de Sol LeWitt que tienen unas medidas, sobre todo las que le encargaban para un espacio concreto, pero que en la mayoría de los casos son proporciones lo que establece, pero no un boceto sino más bien como unas instrucciones.

En sus creaciones LeWitt utiliza elementos sencillos, en la mayoría de los casos geométricos. En ocasiones en blanco y negro, a veces con simples trazos de lápiz y otras haciendo gala de los colores básicos o dejándose llevar por otros más sutiles, la emoción no se transmite del artista a la obra sino de la obra al espectador, continúa Cabra de Luna. De ahí los nombres que el artista norteamericano empleaba en sus obras, unas denominaciones que se basan en una breve descripción sin ningún tipo de valoración, porque eso lo deja para el espectador.

Actualmente, el Mass Moca de Massachusetts acoge una exposición retrospectiva que alberga más de 100 murales de LeWitt, que podrá verse, por deseo expreso del artista poco antes de su muerte en 2007, hasta el año 2033. El Centro Pompidou-Metz, la primera sede que la institución museística gala abrió fuera de París, acogió el año pasado una amplia retrospectiva de murales, que siguió a otra celebrada en 2012 en M-Museum de Leuven (Bélgica).

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