Cultura

Diez batutas para una tarima futura

  • La comisión responsable de la elección del próximo director titular de la Filarmónica cierra una lista con diez candidatos, que incluye tres nombres propuestos por los músicos de la orquesta

El próximo viernes 13, contra los malos augurios, la Orquesta Filarmónica de Málaga empezará su nueva temporada en el Teatro Cervantes con un 20% más de abonados (750 frente a los 618 del curso pasado) y sin un director titular. La programación se desarrollará a base de directores invitados mientras la comisión encargada de la selección del sustituto de Edmon Colomer (integrada, en representación del consorcio público de la OFM, por Reinaldo Fernández y Manuel Ferrán por parte de la Junta de Andalucía; Manuel del Campo y Andrea Sestakova por parte del Ayuntamiento de Málaga; y el gerente de la orquesta, Juan Carlos Ramírez) continúa su tarea. Estos primeros días de septiembre, tal y como estaba previsto, y según informó ayer a este periódico el mismo Ramírez, la comisión ha cerrado una lista de diez directores candidatos a los que, en virtud del concurso selectivo puesto en marcha, se les invitará formalmente a que remitan a la OFM sus proyectos artísticos y sus modelos de programación. Entre esos diez nombres figura el de la próxima batuta titular de la orquesta.

Si bien tras la misma salida de Colomer la orquesta comenzó a recibir "cientos de propuestas" de directores interesados, la comisión optó por la fórmula del concurso selectivo "a tenor, ante todo, de la categoría de la orquesta y de la necesidad de contar con maestros en consecuencia", apuntó Ramírez. A los propios músicos de la Orquesta Filarmónica de Málaga se les brindó la oportunidad de sugerir tres nombres, y los tres, cuyas identidades pudo conocer ayer Málaga Hoy, están en la lista de los diez finalistas: el australiano Nicholas Milton, que precisamente dirigirá a la OFM en el concierto de apertura de los días 13 y 14, y que ya compareció con gran éxito en el Cervantes la temporada pasada; el coreano Shinik Hahm, que también prestó su batuta el curso pasado; y el italiano Marco Guidarini, otro invitado que dirigirá a la Filarmónica los próximos 20 y 21 de septiembre en el Cervantes con obras de Brahms y Bruch.

La comisión abre ahora un plazo que se mantendrá abierto hasta el 30 de octubre durante el que estos diez candidatos podrán enviar sus proyectos y modelos. Durante la primera quincena de noviembre la lista de aspirantes se reducirá a sólo tres y posteriormente la comisión propondrá al Consejo de Administración de la Orquesta el nombre del director elegido. Ramírez confía en que el proceso esté listo "entre los últimos días de diciembre y los primeros días de enero, entre otras cosas porque ése sería el mínimo para empezar a preparar con tiempo la programación de la temporada 2014 / 2015". De cualquier forma, si el nombramiento se retrasara, la propia orquesta comenzaría a trabajar en el diseño del próximo curso en estas fechas.

Respecto al incremento de abonados, Ramírez señaló especialmente los descuentos y las facilidades para su compra dispuestas a los aficionados, sobre todo a los jubilados, como uno de los motivos más significativos; pero tampoco lo es menos, en su opinión, "la mayor atención que ha recibido la orquesta durante el último año por parte de las instituciones, especialmente del Ayuntamiento". Resulta evidente, por otra parte, que el contenido de la programación también ha tenido que ver, lo que podrá servir de pista al futuro director titular. Ahora, Ramírez espera que en la venta de entradas sueltas se produzca también un aumento en consecuencia. De cualquier forma, el gerente apuntó en que tanto en lo artístico como en lo económico, al menos hasta fin de año, "todo está bien encauzado, y esto nos va a permitir trabajar con más tranquilidad".

Este mismo mes, el Consejo de Administración celebrará una reunión para abordar otro asunto clave: la posibilidad de ceder a la OFM la gestión de la recaudación en la taquillas del Cervantes correspondiente a las actuaciones de la orquesta, así como a los abonos, de la que actualmente se hace cargo el propio teatro. Se trata de una vieja reivindicación por parte de la Filarmónica, cuya urgencia Ramírez justifica así: "La orquesta tiene un déficit de 500.000 euros y ya hemos hecho todas las reformas que podíamos hacer. Ahora, hay que buscar otras medidas que sirvan para paliar ese déficit sin necesidad de que la orquesta sufra más". Mientras tanto, la música sigue sonando. Y seguramente nunca ha sido tan necesaria.

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