Cultura

"Las casas de los moriscos de la época son los pisos pateras de hoy"

  • Ildefonso Falcones presenta 'La mano de Fátima', su segunda novela tras el éxito de su debut editorial · Su intención, dice, es recuperar un pasaje desconocido de la Historia

Un bar de tapas del centro de Sevilla con un par de mesas ocupadas y dos camareros en la barra. En una, dos periodistas y un escritor; en la otra un señor con una bolsa de un gran centro comercial. Se acerca, pide disculpas y ruega un autógrafo. Acaba de comprar La mano de Fátima (Grijalbo), el segundo libro de Ildefonso Falcones (Barcelona, 1958), el autor de novela histórica más vendido en castellano con cuatro millones de ejemplares en 40 países, la mitad en España. Podría decirse que de cada cien personas que se cruza a diario por la calle casi cinco leyeron -o compraron- La catedral del mar, el debut editorial que lo ha privado del anonimato, al menos para sus fieles seguidores.

Falcones quita importancia a este encuentro, que tuvo lugar esta semana durante la charla con los medios para presentar su regreso editorial, que arranca en 1568 con la guerra de las Alpujarras y el levantamiento de los morisccos. "Pura casualidad", dice. No tiene pinta de ser la impostura del autor que espera el halago. Tampoco parece que el éxito internacional haya cambiado sus hábitos. Sigue trabajando como abogado en su despacho de la Diagonal y libra una batalla perdida, junto a su mujer, para que su amplia prole de varones de 13, 11, 10 y 5 años hereden "algo" de su pasión lectora.

Para el catalán, sin embargo, perderse en los legajos de la historia le resulta uno de los grandes placeres. Casi un bálsamo. "La vida diaria nos ofrece tantas duras noticias que superan a la imaginación -reflexiona- que las épocas pasadas son un refugio de la realidad".

Su condición de superventas no camina pareja a su conocimiento del mundo editorial. Eso dice. "Mi objetivo era contar un episodio poco conocido dentro de la Historia española", un pasaje, el de la expulsión de los moriscos que, confiesa, no estudió en el colegio en el que sí le hicieron aprender, por ejemplo, la expulsión de los judíos.

Tres años de estudio con más de 200 referencias bibliográficas y una escritura apasionada, un relato de amor y aventuras y un deliberado rigor histórico han dado como resultado un prolijo volumen (960 páginas) con el que rinde su "modesto homenaje a aquellos que lucharon por transmitir una cultura". Además, Falcones aborda en La mano de Fátima otro de sus intereses: el caballo. "Soy aficionado a la hípica y me apetecía contar la creación del caballo español en Córdoba [donde está ambientada la novela], un caballo cortesano que se encargó para el lucimiento de la nobleza", explica.

La publicación del libro -el segundo más vendido después del fin de la saga de Stieg Larsson- coincide con el cuarto centenario de la expulsión de los moriscos y la reapertura del debate sobre la convivencia de las Tres Culturas. Fue Obama el que señaló la coexistencia pacífica en Córdoba de los cristianos con el Islam en tiempos de la Inquisición. Perdonado el desliz histórico, el autor avisa al presidente estadounidense: "En este libro encontrará la época mala de la convivencia, la época del fanatismo cristiano" que está "superado". Sin embargo, en la España del siglo XXI que "admite la multiculturalidad" hay retazos del pasado. "Los pisos pateras de hoy son las casas de los moriscos deportados de Granada a Córdoba. Entonces, vivían 14 ó 16 familias hacinadas en las casas de los nobles; se les explotaba en el trabajo y se les pagaba menos que a los cristianos". Pero no debemos confundir, advierte: "Hoy cuando hablamos de musulmanes los relacionamos con la inmigración; los moriscos eran españoles, amaban la tierra en la que vivían y sus familias eran de aquí".

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