Cine

El cine más complice y monstruos primerizos

  • El ciclo de cine clásico 'La Edad de Oro' acogió ayer el encuentro entre Álex de la Iglesia y Javier Gurruchaga

Álex de la Iglesia y Javier Gurruchaga, junto al presentador, Luis Alegre. Álex de la Iglesia y Javier Gurruchaga, junto al presentador, Luis Alegre.

Álex de la Iglesia y Javier Gurruchaga, junto al presentador, Luis Alegre. / álvaro cabrera

El murmullo de la Sala 1 del Cine Albéniz llenó la habitación. Los marcos barrocos que decoran las paredes observaban a los cientos de personas que vinieron a visitar a Álex de la Iglesia y Javier Gurruchaga en los Encuentros de LaEdad de Oro. Unos hablaban, otros esperaban a su acompañante. Una riñonera ocupaba el lugar de ese asiento acolchado, con terciopelo azul a rayas. El presentador colocó frente al público y éste enmudeció. "Se trata de dos grandes revolucionarios de la cultura española de las últimas décadas", dijo mientras entraron los dos invitados, acogidos por unas palmas que sonaron en un atronador aplauso.

Vestidos de negro empezaron a bromear con pruebas de sonido. Javier Garruchaga, entre risas y complicidad, comenzó a entonar el estribillo de Love me tender de Elvis Presley. Todos rieron, y él, cómodo, siguió fingiendo que probaba el sonido "por si acaso". "Tengo que estar más alto, ¡me eclipsáis!", dijo entre risas. Y así cogió un micrófono de mano, que incorporó junto al que llevaba puesto.

Tras una pregunta introductora acerca de las diferencias entre ser de Bilbao, en el caso de Álex de la Iglesia, y ser de San Sebastián como Gurruchaga, entraron en materia sobre la primera película que vieron y que, de manera inevitable, les acabaría influyendo. La primera película de Garruchaga fue en un cine "de los de siempre", en el Pequeño Casino: Blancanieves y los siete enanitos. "Esa noche no pegué ni ojo, tengo que reconocerlo", confesó. A día de hoy sigue siendo de sus películas favoritas. "Igual desde ahí me viene esa fijación con el mundo de los enanos", reflexionó entre bromas.

La primera película de De la Iglesia es un filme cuyas escenas, a día de hoy, no se podrían "ni siquiera ver en una película de dinosaurios".Un niño que no llegaba a los cuatro años veía King King, una película que su padre le había prohibido y que vio desde la rendija de la puerta, "lo cual lo hacía más terrorífico. En King Kong hay momentos tan atroces como el gorila comiéndose vivos a las personas. Las desmembraba y las lanzaba por los aires". Y su segunda película, quizás por esa "atracción a los monstruos" que comparte con Gurruchaga, fue Godzilla.

Así siguieron la conversación entre dos amigos, de connivencias del cine, de Charles Chaplin, quien producía él solo toda una película, y cómo para Álex es una experiencia dolorosa revisitar sus propias obras, porque ve todos los fallos: "Cuando estás dentro de la película, no puedes verla en conjunto, y recuerdas todo el proceso". Quieran o no, el cine, seas actor, director o espectador, es un arte que engancha.

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