Cultura

"Todo lo que tengo me lo debo a mí mismo, nadie me ha regalado nada"

  • El cantante comienza hoy en Madrid la gira de invierno de su nuevo disco, 'Espejos', que incluye 25 conciertos · El 18 de febrero presentará el álbum en el Palacio de los Deportes Martín Carpena

José Luis Figuereo Franco El Barrio atiende a este periódico mientras viaja hacia Alicante para promocionar su nuevo disco, Espejos, el décimo de una carrera que arrancó en 1996 con Yo sueno flamenco y que de nuevo le llevará por toda España en una gira de invierno que comienza hoy en Madrid, con más de 9.000 entradas vendidas, y que le traerá al Palacio de los Deportes Martín Carpena de Málaga el próximo 18 de febrero.

-¿Dónde se ha mirado El Barrio para construir Espejos?

-Es un disco que, como su nombre indica, intenta que la gente se vea reflejada en él. Trata temas muy sociales, muy cercanos, muy de andar por casa, como por ejemplo La cuna del inocente, que habla de las peleas de los padres, que acaba pagando el inocente que está en la cuna. O un tema muy gracioso, con el sarcasmo que tiene Cádiz, que se llama El correo de la noche, que trata de la persona que se encarga de llevar mercancía peligrosa a la gente que se queda hasta altas horas y necesitan consumir, un camello, y dice: "Si yo enseñara mi agenda, qué de listos caerían, desde el humilde barrendero hasta su ilustre señoría". Hay también un tema muy bonito dedicado a Cádiz, que se llama Surestao, donde hablo de los vientos que rolan, o El viejo verano, la canción que está sonando ahora, que es una historia de amor. Y también se incluye el primer tema autobiográfico que se llama El raro, que es como me llama la gente porque dicen que me gusta salir cuando hay mal tiempo, que siempre voy solo, que tengo muy pocos amigos...

-¿Y algo de cierto en eso?

-Bueno, de esto último quizás, pero tiene una explicación: cuando nacieron mis hijas, dejé la noche y dejé de ver a mis amigos, que todavía que están en la noche, pero siguen siendo amigos.

-¿Qué ritmos encontramos en este disco?

-Volvemos un poquito al sonido Barrio, que es un poco más aflamencado; vamos a encontrar alegrías, vamos a encontrar bulerías, tangos, rumbas, rock y pop, hay un poco de todo, de lo que yo he bebido, tanto del rock andaluz como del flamenco.

-En una entrevista reciente decía usted que Espejos es su mejor disco, ¿es una frase hecha o un convencimiento?

-No, no, creo que es mi mejor disco porque me siento mucho más maduro, tanto en las letras como en la manera de componer, de arreglar, de cantarlo. Los años van curtiendo, me siento más realizado.

-¿Y eso sin desmerecer todos los trabajos anteriores que le han abierto tantísimas puertas?

-No, en ningún momento, porque del primer trabajo puedo decir que la ilusión más grande del mundo está metida en él. Después hay obras, superobras, como Mal de amores y Las playas de invierno, o la que me catapultó, El ángel malherido.

-¿Cambiaría El Barrio algo de su trayectoria artística?

-No, no, porque soy una persona que ha empezado de la nada. Todo lo que tengo, eso lo puede poner en grande, me lo debo a mí mismo, nadie me ha regalado nada. Hablo de medios de comunicación, de casas de discos y hablo de todo, que no ha habido millones para promocionar un disco nuevo, no, ha habido que coger el coche e ir de un sitio a otro. No he tenido el respaldo de una multinacional, aunque por un lado mejor, porque si suena la campanita, suena y si no, pa el cajón.

-¿Tiene entonces la impresión o el convencimiento de ser una persona que se ha hecho a sí misma?

-Tengo el convencimiento de que he empezado mi casa por los pilares, y han venido muchísimos tornados y mi casa no ha cimbreado nunca.

-¿Qué papel ha jugado el público, su público, en su carrera artística?

-El papel que juega el público es el que yo siempre he tenido en sueños, gracias a ellos soy quien soy. Yo me debo a ellos. La música es muy ingrata, hoy te trata bien y al siguiente disco ya no te trata así. El público, hoy en día, para mí es mi mano derecha, y todo el público que viene a verme viene a participar en el concierto, no sólo a ver cómo canto.

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