Cultura

Nos dueles, Paco

Se veía venir, como cuando ves venir la nausea, el miedo, el insulto, la pedrada... Estuvimos juntos hace muy poco en el Museo del Patrimonio y aquel pintor recio, apasionado, cabal artista, era ya otro. La silla de rueda, sorprendentemente, lo magnificaba, lo potenciaba. Hablaba en voz alta, titubeante, pero cierto en lo pensado. Aquel titán de hace años te conquistaba hoy por su ternura. Su vencida fuerza te hacía sentir más próximo, mas hermano, del artista asombroso que luchaba todavía por hacerse entender.

Francisco Hernández, pintor, nos deja como vivió últimamente, a hurtadillas. Toda su grandeza nos resbala hoy, tristemente, tristemente... Como el mar en las bajamares, como el ¡ay! de una Seguidilla, como el ocaso por Bezmiliana.

Se veía venir que te ibas.

Contigo, Paco, lo aplazamos todo: adioses, abrazos, palmadas en la espalda... Todo esto queda superfluo e irrisorio ante tu pérdida.

Nos queda el gran consuelo de tenerte vivo en la Historia del Arte.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios