Cultura

"El escándalo me parece una lógica ya pervertida y a mí me aburre"

  • El malagueño expone por primera vez en el CAC Málaga, hasta el próximo 15 de marzo, y lo que ha propuesto es la instalación 'REMA', una reconstrucción visual de la experiencia de ir al cine

Es extraño, pero Simon Zabell (Málaga, 1970) ha expuesto muchas más veces en ARCO que en su ciudad natal -este año también ha sido invitado a la feria madrileña-. REMA rompe la mala racha.

-¿Tiene alguna importancia especial el exponer en el CAC?

-Sí, es importante porque es un centro destacado y por ser en Málaga. Ha pasado mucho tiempo hasta que me han llamado para exponer aquí. Ya expuse una vez en la ciudad, hace muchos años.

-Sigue fiel a trabajar sobre otros medios.

-Ha sido un poco una constante en mi trabajo durante los últimos años. Es algo que aprendí estudiando escenografía, ya que siempre trabajas sobre algo que alguien ha escrito antes, no como en pintura que eres más libre. Fue una manera de crear que me vino genial y que no he abandonado. He trabajado mucho sobre literatura y aquí he profundizado sobre el cine.

-¿Es un cambio en su obra?

-Sin duda es un cambio profundo en comparación con mi proyecto anterior. Sobre todo en lo formal, porque en lo temático, el pasar de literatura a cine, no lo es tanto. De aspecto, sí. Me he dejado influir mucho por la Bauhaus, que da un aspecto más duro.

-¿Y el proceso?

-Ha sido cerca de un año trabajando sobre el espacio, intercambiando ideas con el centro. Fue muy bonito trabajar para ese espacio.

-Bueno, pero los que no somos expertos creo que tenemos una imagen estereotipada sobre el proceso creativo. ¿Hace dibujos previos, maquetas, habla con gente?

-Todo eso que has dicho lo hago [risas]. Y muchas otras cosas. Creo que el malentendido está en que el público que no se dedica al Arte no es consciente de la importancia del espacio; creen que uno está dando brochazos en el estudio y luego simplemente lo sacas y lo expones. Es mucho más complicado. Siempre hay un diálogo con el espacio. En REMA lo primero que hice fue ir a ver el espacio con la mirada de trabajo.

-Quizá la diferencia es que siempre se ha creado pensando en un lugar en concreto, pero la obra se quedaba allí, y ahora viaja de un sitio a otro.

-Se pueden llevar a otros sitios, y pueden quedar mejor o peor. Es una complicación bastante grande, en los últimos 50 años nos hemos complicado la vida con esta obsesión por el espacio y los centros tienen que tener lugares casi idénticos: blancos e inmaculados, como si fuesen lienzos en blanco, es algo muy estudiado.

-¿Y cuando hizo un trabajo en papel para el diario ABC?

-Sí, sí [risas]. Ese es un espacio con muchas limitaciones. A mí me divirtió mucho porque algo así te zarandea y te saca de lo que harías por iniciativa propia. Rescaté una idea que tenía desde hacía mucho tiempo y no había salido adelante y readaptarla. Cuando surge algo así aprendo cosas nuevas y me surgen otras ideas. Ahora me gustaría hacer más cosas de ese tipo.

-Aquel trabajo trataba sobre Robbe-Grillet, como algunos otros suyos. Está claro que le gusta, ¿no?

-Sí, casi hasta la obsesión. Lo he dejado porque me estaba encasillando. Ya era el artista que trabajaba sobre Robbe-Grillet, y no se trataba de eso. Me interesa mucho su literatura, que descubrí no hace tanto. No di crédito, porque lo que yo intentaba expresar ya lo había logrado un literato. Por eso decidí que lo mejor era juntar fuerzas.

-¿Es consciente de su relevante proyección nacional?

-Con la edad que tengo, que ya no soy tan jovencillo, pues estoy muy contento con la realidad que tengo, que no es con la que soñaba de más joven. Me permite ser artistas, que no sólo es trabajar en el estudio, sino que puedo sacarlo fuera porque hay interés. Me veo en una generación en la que hay muchos artistas, y eso me da un poco de vértigo. Quizá mi situación sea algo envidiable para algunos, pero creo que lo difícil está por venir, que es aguantar otra década.

-¿Como un corredor de fondo?

-Exactamente, siempre lo he visto así; nunca he querido ser una estrella. No me imagino vivir sin hacer esto.

-¿Y ha pensado en jugar la carta del escándalo?

-Lo del escándalo es que me aburre mortalmente.

-En su generación ha sido una constante, aunque usted ha optado por la vía de la sobriedad.

-Sí, me alegro que te hayas fijado en eso, pero sí es verdad que el escándalo ha sido una manera de buscar el poder salir en algún medio por haber hecho alguna chorrada que no tiene ningún interés pero de la que todo el mundo pueda hablar. A mí me parece una lógica ya pervertida porque a nadie le sorprende nada. Puedes ir por la calle en pelotas pero ya no tiene sentido. Yo prefiero una carrera de fondo. El escándalo me aburre.

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