Cultura

Una experiencia americana

  • Juanlu, Alejandro, Pablo y Jaime forman la banda malagueña Notes to Myself, una de las mejores propuestas del 'underground' local, y acaban de regresar de una gira por EEUU que ellos mismos relatan

"Hacía cuatro meses que teníamos los billetes de avión comprados sin saber realmente si se iba a realizar la gira. La expedición constaba de seis personas. Los cuatro miembros del grupo, nuestro técnico de sonido y un amigo encargado de grabarlo todo en vídeo. Salimos hacia Portland el 13 de septiembre nerviosos como nunca antes habíamos estado. Nuestro primer obstáculo era pasar la aduana en Nueva York donde hacíamos escala. Ningún problema al respecto.

A nuestra llegada a Portland, nos estaba esperando Krist Krueger, el responsable de esta aventura. Nos acomodó en su casa. Allí pasamos los tres primeros días buscando guitarras y una caja por todas las tiendas de la ciudad, ya que nos las dejamos en casa por miedo a que en la aduana no nos dejaran pasar por ser un grupo y no tener permiso de trabajo. A ver cómo le explicamos a la autoridad que somos una banda underground y no ganamos un pavo con nuestra música. Todas las noches acabábamos sentados en el porche de casa con nuestros anfitriones bebiendo pabsts y charlando sin parar. El día 17 teníamos nuestro primer concierto en Portland. Ahí hizo su aparición Casei, nuestro road manager. Un tipo loco y adorable.

Debutamos en Kelly's Olympian. Muy nerviosos pero con muchas ganas de enseñar lo que hacemos en directo. Allí no hay prueba de sonido. El público está acostumbrado a escuchar cuatro guitarrazos antes de empezar a tocar. Nadie se asusta y nosotros nos adaptamos rápidamente a trabajar de ese modo. El concierto salió bastante bien y ya estábamos preparados para el siguiente destino.

El día 18 salimos para la ciudad que vivió todo su esplendor musical en los años 90: Seattle. Nuestra cita era en uno de sus clubs más antiguos, Comet Tavern. Allí compartimos cartel con dos bandas realmente interesantes y la verdad es que el animal que teníamos dentro salió para decirle a la gente que no habíamos ido a pasar desapercibidos, y así fue. No paraban de elogiarnos. A Casey le preguntaban que, si éramos de España por qué sonábamos tan americanos. Fue realmente una noche para enmarcar. Nos sorprendió la cultura musical que se respiraba en la calle del Comet. Llena de salas con bandas tocando en directo. Justo enfrente nuestro estaban tocando Cansey de Ser Sexy, en un local donde también actúan Polvo, Mission of Burma y una cantidad de buenas bandas abrumadora.

La noche siguiente tocábamos en Olympia. En un lugar llamado Finger Complex que no era más que una casa particular. Por lo visto, allí los conciertos los hacen en casas y cuando terminas de tocar, pasas un recipiente y el público te echa lo que quiere o puede.

El día siguiente lo teníamos libre, así que decidimos volver a Portland. El día 21 nos dirigimos a Boise, Idaho. Tras ver unos paisajes preciosos llegamos al lugar, el Visual Arts Collective. Una galería de arte diseñada por músicos. Nuevamente, la gente estaba entusiasmada y muy interesada por lo que hacíamos.

Es curioso ver lo bien que hemos encajado en ese mundo tan lejano para nosotros. Tras disfrutar del alto nivel de las obras que había colgadas en sus paredes y dormir en la misma sala, nos preparamos para nuestro siguiente bolo en Sacramento, California. El día 22 llegamos a una sala llamada Old Ironsides. Todos los conciertos que dimos los compartimos con bandas locales, hacia las que sólo podemos tener elogios. En este concierto nos pidieron autógrafos y nos hicieron una entrevista para la radio.

Cansados de tanta carretera buscamos un hotel con ducha y cama al menos para los más afortunados, ya que había sólo cuatro y nos las jugamos a los chinos.

La siguiente fecha fue en Los Ángeles. Tal vez el lugar donde menos pintábamos. Una ciudad hostil con un ambiente hostil donde coincidimos con un grupo alemán punk al que dejamos nuestros amplis porque ellos no tenían. Nada mas terminar el concierto salimos pitando hacia San Francisco sin dormir nada y destrozados. El día 24 lo dedicamos a hacer turismo nocturno en esa preciosa ciudad.

El 25 era nuestra última fecha y sin duda fue el concierto más extraño que hemos dado. El lugar se llama Eagle Tavern. Un local gay de cuero y bigote. Al principio de la noche todo era muy raro para nosotros, pero cuando terminamos el concierto y vimos lo bien que se lo pasaron todos se desmadró la cosa y acabaron nuestros calzoncillos colgados de la pared, y firmados. Es la tradición del lugar.

La verdad es que si Estados Unidos nos ha enseñado algo ha sido a perder todo tipo de prejuicios, ya que allí lo que prima es la música y nos hemos topado con personas encantadoras.

Pero ahí no acaba nuestra historia. Esa misma noche nos hicimos 13 horas de viaje a Portland y aún sin dormir nos metimos en el estudio de Rob. Un tipo que ha grabado a más de 200 bandas, entre ellas el primer grupo de Elliot Smith y Wilco. Allí nos tiramos tres días grabando seis temas y disfrutando de nuestros últimos momentos en Portland.

Hemos aprendido muchísimas cosas en este viaje, tanto personales como profesionales. Hemos descubierto lo tozuda que es la gente trabajando. Eso explica que de allí salgan tantos grupos. Nos encantó ver que las personas que no se conocen, se sonríen y se saludan por la calle. Las puertas de las casas las dejan abiertas. Y la gente se interesa por los que vienen de otra cultura. Hemos conocido a muchísima gente que ya sea con su música, sus fotos, sus pinturas o cualquier expresión artística, hacen de este mundo un lugar mas bonito donde vivir.

Desde estas líneas nos gustaría dar nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que nos han ayudado sin conocernos. Y por supuesto agradecer a nuestra nueva familia de Portland todo lo que han hecho para que nuestro sueño llegara a realizarse. A Krist, Heidi, Cody, Beeky y al hombre que nos ha enseñado la costa oeste de una forma divertida, Casei. A todos, gracias".

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