Cultura

No hay favoritos para hacerse con el triunfo hoy en el Mostra

  • Mickey Rourke muestra sus grandes habilidades para el boxeo en 'The wrestler'

Un león, dorado y con alas, anda suelto por los canales de Venecia hasta que lo capture mañana uno de los 21 directores que compiten por la mejor película de la 65 edición de la Mostra. Muchos son los cazadores y, aunque unos son más diestros que otros, todos tienen una oportunidad porque quién decide es un jurado -presidido por el cineasta Wim Wenders- y sus circunstancias. Las quinielas, con los favoritos, los descartados y los medio pensionistas, son para todos los gustos, hasta el punto que ayer un periódico italiano, para no errar en el tiro, colocaba como "premiables" a las 21 películas. Y eso que el festival este año ha sido, a juicio de crítica y público, "más flojo" que en anteriores ediciones.

The wrestler, la película del director neoyorquino de Darren Aronofsky proyectada ayer en competición en la Mostra de Venecia y con Mickey Rourke como protagonista, muestra que la historia del boxeador acabado aún funciona.

Técnicamente Rourke no es un boxeador, sino uno de esos luchadores del espectáculo llamado wrestling (lucha libre), pero para la historia poco afecta esta variante, pues como explicó Rourke en rueda de prensa es el problema que se plantea a "cualquier atleta: es el momento de irme, ¿adónde voy?"

Además, para la perfección de la película ha sido excelente que el atípico actor estadounidense se dedicara durante años al boxeo profesional tras su erótica historia con Kim Basinger en Nueve semanas y media (1986).

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