firmado: mister j.

La historia del hombre

  • 'La Biblia de Wolverton' es una obra portentosa y convincente, un auténtico festival para la vista y la imaginación que amplía la ya de por sí rica imaginería bíblica

Lo primero que tiene uno que saber sobre La Biblia de Wolverton es que no se trata realmente de una biblia, sino de una serie de ilustraciones del texto sagrado. Y no de la totalidad, sino solo de una parte. El volumen comienza con la creación del mundo y el Génesis y avanza, libro a libro, hasta Nehemías, saltando de ahí al Apocalipsis, sección que contiene también citas de algunos profetas y de los Evangelios. La recopilación incluye además un capítulo con 170 dibujos humorísticos publicados en revistas del ámbito religioso. Todo este material gráfico es obra del genio singular llamado Basil Wolverton (Central Point, 1909-Vancouver, 1978), y las viñetas bíblicas merecen el calificativo de maravilla del arte religioso del siglo XX, tan disfrutables por su valor espiritual como por su extraordinaria belleza plástica y el impacto y la sorpresa que producen en el observador.

Conocido en el mundillo del cómic por su estética grotesca y su inconfundible vena satírica, Wolverton siempre quiso ser recordado por la presente serie de ilustraciones, llamada alternativamente The Bible Story y The Story of Man. En palabras de su hijo Monte, el artista "creó el arte religioso más aterrador desde Hieronymus Bosch. Y muchas de las extrañas ilustraciones seglares de Wolverton no eran menos chocantes. Al igual que ocurría con Bosch (que también fue un gran dibujante de caricaturas), la clave para comprender a Wolverton es entender sus convicciones religiosas. La creatividad de Wolverton es inseparable de su fe".

La Biblia de Wolverton recopila las cerca de 700 imágenes aparecidas originalmente desde comienzos de la década de los 50 hasta mediados de la de los 70 en las revistas Plain Truth y Tomorrow World, de la Worlwide Church of God, una congregación cristiana evangélica fundada por el ministro y predicador radiofónico Herbert W. Armstrong allá por 1934. Tras una crisis de fe, Wolverton conoció a Armstrong y se convirtió a su Iglesia, y fue el propio Armstrong el que le animó a profundizar en el estudio de la Biblia. De nuevo en palabras de Monte Wolverton: "Las emisiones y publicaciones de Armstrong no dejaban de crecer y quería que Wolverton tuviese una participación más activa en ellas". El primer encargo que recibió el dibujante fue la serie de ilustraciones del libro del Apocalipsis. Son apenas una treintena de imágenes, pero constituyen una de las cúspides del arte de Wolverton, con su aterradora y poderosa visión del fin de los tiempos y del feliz advenimiento de la Jerusalén dorada.

En 1957, Armstrong encargó a Wolverton una tarea mucho más ambiciosa: ilustrar todo el Antiguo Testamento -el Nuevo Testamento quedó fuera del plan porque Armstrong consideraba que dibujar a Cristo contradice el segundo mandamiento-. Y Wolverton se lanzó a hacerlo con precisión y sin el sentimentalismo y moderación habituales de las biblias para niños, pues "no quería que su historia sonase demasiado santurrona o religiosa. Quería reflejar con crudeza lo que se contaba y acompañarlo de ilustraciones que supusiesen un reto para él. Esperaba que fuese leído tanto por personas creyentes como por laicos". El resultado es portentoso y convincente, un verdadero festival para la vista y la imaginación, que amplía la ya de por sí rica imaginería bíblica y, paradójicamente, provoca el extrañamiento propio de lo nunca visto. En otras palabras, una obra maestra.

·firmadomisterj.blogspot.com

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