miguel ángel vázquez. consejero de cultura de la junta de andalucía

"Desde luego que contemplamos la ampliación del Picasso a medio plazo"

  • El titular de Cultura hace balance de la gestión del Museo Picasso y apunta algunas líneas de actuación para el futuro, tanto del centro como de otros proyectos abiertos en Málaga

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-¿Es este Museo Picasso el que quería la Junta de Andalucía hace quince años?

-El balance no puede ser en estos quince años más positivo para la cultura, para Málaga y para Andalucía. Ha superado con creces toda nuestras expectativas: a día de hoy es el museo más visitado de Andalucía y ha logrado aportar un giro radical a la historia de Málaga, que ahora tiene un modelo de ciudad y de desarrollo basado en la cultura. Y esto se debe al revulsivo que significó en su momento el Museo Picasso.

-¿Cómo valoraría la relación de la Consejería de Cultura con la familia Ruiz-Picasso?

-La relación es cordial, casi íntima. El ambiente es muy distendido y a la vez muy comprometido con el futuro del museo. Es importante porque esta relación entre la familia y la Junta de Andalucía es una de las piezas fundamentales para la buena marcha del Museo Picasso. Y lo que puedo decir es que hay Museo Picasso para largo porque la relación es magnífica.

-El museo ha crecido en los últimos años en visitantes y en actividades. ¿El objetivo es seguir creciendo a toda costa?

-Ahora mismo, el museo se encuentra en un momento muy importante. El objetivo actual es consolidar una programación de excelencia. Estamos centrados en que todo lo que se ofrezca sea de calidad, que atraiga el interés del público y que a su vez obtenga el reconocimiento y el prestigio internacional. Tanto en el Comité Ejecutivo como en el Patronato del museo mantenemos actualmente esta línea: se trata de dar pasos sólidos y firmes en la consolidación de la marca del Museo Picasso. Tenemos una marca internacional que es Picasso y nos corresponde situar el museo a esa altura.

-¿Le preocupa la excesiva dependencia del turismo?

-Creo que el Museo Picasso, como la propia figura de Picasso, está fuera de las modas y de los destinos turísticos de mayor apogeo en cada temporada. Nuestra atención está puesta en criterios de calidad, empezando por lo que representó Pablo Picasso respecto a los cánones artísticos, lo que supone un modelo muy importante para nosotros. El Museo Picasso tiene que ser un elemento de atracción intemporal, independientemente de las modas. Esta convicción es la que define nuestra línea de trabajo: además de una colección que se ha renovado recientemente, nos corresponde ofrecer actividades y exposiciones temporales que supongan un reclamo. Es importante que en Andalucía el turismo busque nuevos públicos, y en este sentido el turismo cultural supone una veta, un caladero para seguir creciendo fuera de las estacionalidades y de los calendarios.

-La exposición El sur de Picasso. Referencias andaluzas, inaugurada recientemente, ha significado la primera colaboración entre el Museo Picasso y el Museo de Málaga. ¿Cabe esperar más proyectos comunes?

-Sí, la sinergia es fundamental para avanzar. El Picasso es el buque insignia de los museos de Andalucía, pero desde luego tiene la vocación de colaborar con otros museos públicos como el Museo de Málaga. Aquí se abre un campo de oportunidades muy rico para ambos museos: el Museo de Málaga tiene potencialidades que tenemos que seguir reforzando y en eso el Picasso puede ser de mucha ayuda. Desde luego, ése es el compromiso de la Junta de Andalucía.

-Hace dos años, el director artístico del museo, José Lebrero, manifestó su deseo de ver confirmada en el siguiente lustro la ampliación del museo. El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, se ofreció a mediar enseguida para hacer posible la ampliación en San Agustín. ¿Qué dice al respecto la Consejería de Cultura?

-A corto plazo no hay ninguna opción de ampliación porque lo que corresponde ahora es consolidar los pasos que hemos dado y ofrecer actividades de excelencia. Ahora bien, a medio y largo plazo sería un debate razonable a mantener dentro del Patronato del museo. Nadie descarta esa opción. Nos corresponde ir paso a paso porque así es como el museo ha ido creciendo y logrando conquistas muy serias, afianzando cada pequeño avance. De esta manera seguiremos mirando al futuro, y en este futuro, desde luego, no descartamos una posible ampliación. Actualmente, el museo sigue teniendo margen de crecimiento. A partir de mañana, y en un medio y largo plazo, la ampliación es una cuestión que habrá que contemplar, desde luego.

-¿Y cabe esperar en consecuencia una revisión del gasto al alza en los presupuestos?

-Creo que estamos en el camino correcto. La propia evolución del museo ha permitido que la propia aportación de la Junta en términos relativos sea cada vez menor. Actualmente, el 50% de los ingresos son de generación del propio museo y el otro 50% de aportación pública. Es verdad que hace pocos años hubo una crisis y una revisión de la aportación. Hasta 2023 tenemos un compromiso de 4,3 millones cada año, y después habrá que revisar el convenio, siempre con la voluntad de que el Picasso siga siendo un museo de referencia internacional. No nos conformamos con una referencia nacional, aspiramos a tener una consideración más allá. Y eso implica que en su momento habrá que revisar las partidas y atender a lo que haga falta al respecto. Sin olvidar, por supuesto, la entrada en juego de posibles patrocinadores.

-Sin una ley de mecenazgo será bastante difícil.

-Sí, sin lugar a dudas el futuro de todo esto pasa por una ley de mecenazgo que ayude a que la iniciativa privada se incorpore al fomento de la cultura. En el Museo Picasso damos la bienvenida a la Fundación Unicaja en su regreso entre sus patrocinadores, pero nuestros esfuerzos van dirigidos a que se incorporen más. Hablamos de un proyecto de éxito al que podría contribuir de manera decisiva una ley de mecenazgo. Se trata de un objetivo que el actual Gobierno de España tiene sobre la mesa y debemos cumplirlo de manera decidida. Cuarenta años después de la Transición, la cultura debe convertirse en una prioridad absoluta de los gobiernos progresistas.

-¿Qué opinión le merece la marca Málaga, Ciudad de los Museos? ¿Se puede volver en contra esta proyección?

-Es una marca distintiva, que le da a Málaga una impronta diferente. Hablamos de una evolución notable que se ha dado en muy poco margen de tiempo. Los quince años transcurridos desde la inauguración del Museo Picasso, que fue el primer motor de este cambio, constituyen en realidad un periodo muy breve, aunque cabe recordar que este tiempo ha bastado para que la apuesta por la cultura convierta a Málaga en la Ciudad de los Museos. Pero esto no basta. Hay que hacer de Málaga la Ciudad de la Cultura, igual que Andalucía debe ser la comunidad autónoma de la Cultura. Ése es nuestro empeño, tanto a través de los museos que gestionamos como de otras actividades. Sin olvidar que, además de ser una actividad enriquecedora en cuanto a experiencias, también entraña una oportunidad muy interesante para el desarrollo económico. Y no vamos a dejarla pasar.

-¿Da por culminada la reconciliación de Málaga, y por extensión de Andalucía, con Picasso?

-Es verdad aquello de que nadie es profeta en su tierra. Con Picasso pasó, desde luego, sobre todo durante la dictadura. A día de hoy, con una democracia asentada durante cuarenta años y con el trabajo de instituciones como el Museo Picasso, es indudable que la reconciliación es un hecho y que Picasso es uno de los principales embajadores de Andalucía en el mundo.

-¿Le ha servido a la Consejería su experiencia en la puesta en marcha del Picasso para la gestión del resto de museos públicos?

-Ha sido una experiencia enriquecedora, desde luego. La gestión cultural tiene vasos comunicantes: todos los conocimientos que adquirimos, por ejemplo, en nuestra línea de colaboración público-privada revierte en la gestión de nuestros museos, y viceversa. Es un camino de ida y vuelta del que salimos beneficiados todos.

-Sin irnos muy lejos del Museo Picasso, ¿se inaugurará antes de fin de año la exposición de Miguel Berrocal en la Aduana?

-Estamos en ello, en la fase final. Ya están dados todos los pasos administrativos. Sólo falta que la empresa que se encarga de construir los pedestales para las esculturas los suministre en tiempo y forma. La familia está encargada de esa cuestión y estamos convencidos de que todo estará listo antes de fin de año. Es posible que si hay algún problema de última hora haya algún retraso, pero si lo hay será en muy pocas fechas. El objetivo es seguir dotando de contenido al Museo de Málaga, que poco a poco va adquiriendo un gran abanico de posibilidades más allá de sus colecciones.

-¿Cuándo estarán listas las salas de exposiciones temporales?

-Dijimos que íbamos a licitar en el último trimestre del año y estamos justamente en ello. Después quedará todo el procedimiento administrativo para que a lo largo de 2019 podamos adjudicar y empezar las obras, con lo que para 2020 podremos disponer de una sala perfectamente habilitada para las exposiciones temporales. Será un elemento muy importante para el museo, ya que permitirá que buena parte del público que ya lo conoce vuelva para ver las nuevas propuestas. Estamos empeñados en que los plazos se cumplan.

-En cuanto a la rehabilitación de San Agustín, el Ministerio de Cultura ha anunciado una intervención más respetuoso con el patrimonio arquitectónico. ¿Se traducirá esto en retrasos para la Biblioteca provincial?

-Lo que veo es que hay un Ministerio que se preocupa y dice las cosas a la cara, sin ocultar nada. Hay una apuesta clara del Ministerio de Cultura por sacar adelante la Biblioteca Provincial, que ya era hora. No es posible que una ciudad como Málaga haya estado más de 25 años con una biblioteca en una sede provisional, había que corregir esa anomalía. Quedan aún dos años por delante y lo que esperamos es que, mientras tanto, el conjunto de la sociedad apoye la iniciativa. Lo que no puede ser es que después de tanto tiempo, cuando ya tenemos el camino encauzado, salga el alcalde pidiendo un nuevo uso para San Agustín. Igual que antes defendió la biblioteca en la Trinidad para después defenderla en San Agustín. Hacen falta menos ocurrencias y más arrimar el hombro, sólo por el fin que se persigue.

-¿Comparte la reivindicación ciudadana que reclamaba una actuación menos agresiva?

-Por supuesto. Eso sí, es un edificio que ya ha experimentado notables transformaciones. Se ha perdido mucho patrimonio estos últimos años y es de valorar que el Ministerio apueste por la conservación del patrimonio, un criterio que desde luego debe predominar.

-En cuanto al Convento de la Trinidad, le traslado la pregunta de una vecina del barrio: ¿Qué va a haber ahí al final?

-La primera responsabilidad de la Junta de Andalucía es restaurar el edificio, lo que requiere una inversión cuantiosa. A partir de aquí, hemos establecido contacto con diversos agentes culturales, sociales y también con vecinos del barrio para dotar de contenido el convento una vez que esté restaurado. En primer lugar, el equipamiento tendrá un centro de interpretación del propio Convento de la Trinidad. Después habrá secciones dedicadas a las artes escénicas, salas de exposiciones, un aforo para actividades al aire libre y una parte administrativa en la que irá la Delegación provincial de Cultura. Perseguimos no sólo la recuperación del edificio, sino su integración en la vida del barrio, además de poder ofrecer nuevos espacios a los creadores.

-El Ayuntamiento criticó que la Junta optara por este proyecto cuando ya se había planteado uno similar para la antigua cárcel.

-La cultura no debe provocar este tipo de reacciones. Cuanta más cultura, mejor para una ciudad y para una comunidad autónoma. Por la misma regla de tres, con el Museo Picasso y el Museo de Málaga no habrían hecho falta más museos en Málaga, pero la competencia no ha sido perjudicial, sino todo lo contrario. Si somos capaces, entre todas las administraciones, de aportar más contenido cultural a la vida de Málaga, mucho mejor. Más aún si se trata de descentralizar la cultura y llevarla a los barrios, ya sea en la Trinidad o en la Cruz de Humilladero.

-¿Qué responde al alcalde tras su petición de retrasar la reunión del Auditorio hasta después de las autonómicas para no incurrir en una irregularidad electoral?

-El alcalde tiene una actitud timorata, no entiende el reto que significa que todas las instituciones asumamos la recuperación del Auditorio. Su excusa es bastante débil. No hay ninguna legislación que prohiba que las distintas administraciones nos pongamos a trabajar en un proyecto fundamental para Málaga. En cualquier caso, la Junta de Andalucía mantiene la propuesta para seguir avanzando en la recuperación del proyecto del Auditorio. Si el alcalde ha decidido ponerle freno, tendrá que explicar las razones reales de su falta de interés.

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