Cultura

"Un olé, la vuelta al ruedo o la música, también son trofeos"

1. Una norma que me autoimpongo es el dictamen favorable de mis tres veterinarios a la hora de aprobar un toro. A la hora de presidir, uno pretendo hacer un equipo donde participen todos. A mí me corresponde la coordinación y la última decisión pero favorezco mucho la participación.

2. Esta es mi tercera temporada en La Malagueta, así que soy un presidente novato en una plaza de primera. Considero imprescindible vinculante el dictamen de los veterinarios, pero evidentemente ha habido alguna noche dura.

3. Yo entiendo que el presidente debe ser árbitro y tiene un papel muy difícil. Las queja de todas las partes repercuten en el presidente, que además, tiene que hacer valer los derechos de los espectadores y aficionados y por otro lado ser arbitro de los distintos intereses profesionales de la Fiesta. Que no son siempre iguales, porque hay quien paga y quien recibe.

4. Cuando das el sí lo puedes hacer por distintos motivos. Lo dí porque me lo pidieron y me pareció un deber moral con la Fiesta. Entendía que no podía ser un aficionado que sólo exigiera. Te permite ver la Fiesta por dentro son sus grandes y con sus sombreas.

5. Entiendo que no. Hay muchos trofeos que no son las orejas. Desde un olé a una vuelta al ruedo o la música sonando son premios. Son una escala mientras se ejecuta la faena. Hemos pasado a que una corrida sea una ficha con las orejas contadas.

6. Tengo la obligación de tener en cuenta la suerte supremas.

7. Ser presidente requiere muchas horas de corrales y reuniones lo largo de la temporada.

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