Encuentro Una experiencia al servicio de la cultura en la ciudad

Contra el olvido, por la belleza

  • El Foro de Opinión del Ateneo contó ayer con Eugenio Chicano, quien, a partir de su trayectoria vital y artística, instó a apostar por el talento para el futuro de Málaga

Málaga era un cruce de calles poblado por cantaores, planchadores, cuchilleros y otros acólitos del milagro. El pintor Eugenio Chicano nació en diciembre de 1935 en la calle Sánchez Pastor, y allí pasó su infancia, en una "posguerra durísima", cerca del Café de Chinitas, donde actuaba La Paula, la misma que, algunos años después, le pediría cada tarde cinco duros para merendar. Chicano tiró ayer de memoria en el Ateneo, donde protagonizó el Foro de Opinión Ciudadana (que patrocina Málaga hoy) bajo el lema Una Málaga de la cultura es posible, no con una intención autocomplaciente sino para dibujar una ciudad, la suya, sobre la que reflexionar. Y especialmente en el ámbito de la cultura, un artefacto que, tras el sonado fracaso de la candidatura a la Capitalidad Cultural de Europa en 2016, comienza a parecerse demasiado a un perro con tres patas.

Chicano criticó el olvido, la desmemoria de la que la presente generación hace gala felizmente sin reparar en sus consecuencias. "En los años 50, en Málaga ocurrió un acontecimiento único: la aparición, de manera espontánea, de una serie de artistas únicos, fabulosos, como Brinkmann, Lindell, Hernández, Ruano y todos los miembros del Grupo Picasso, pintores que ganaron una proyección extraordinaria. Pues bien, en su día Málaga no cuidó lo suficiente a este grupo. Por eso la mayoría nos terminamos marchando [Chicano residió varios años en Verona], aburridos. Y todavía, a estas alturas, no he visto una sola monografía dedicada a aquel grupo. Ni una sola. Algunos de sus miembros ya han fallecido y todavía no se les ha reconocido". El artista subrayó que la clave de la cultura es el talento, "que se tiene o no se tiene, pero si se da desde luego hay que mimarlo, regarlo para que crezca". Y afirmó al respecto que el talento es la única garantía posible de una futura Málaga de la cultura, todavía, lamentablemente, hipotética.

En su análisis, Chicano, que contribuyó de manera decisiva a la creación de la Fundación Picasso, de la que fue su primer director, no dudó en implicar a la clase política y señalar que en Málaga "la cultura ha estado dirigida habitualmente por personas desinteresadas o incompetentes". Y para poner un ejemplo se movió en su terreno: "El coleccionismo es una práctica todavía muy rara en Málaga, pero no resulta extraño si se piensa en lo poco que las instituciones han contribuido a fomentarlo. ¿Cuándo se ha adquirido un cuadro de un artista malagueño, se ha colgado en un sitio adecuado y se ha invitado a la ciudadanía a verlo, a contemplarlo, a disfrutarlo, a sentirlo como suyo? Muy pocas veces. Pero una ciudad en la que el coleccionismo abunda sí puede definirse como una ciudad cultural". Y un aviso para navegantes: "Lo que importa es la belleza. Siempre. Lo demás sólo es añadido".

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