Arte

El paisaje de Evaristo Guerra cubre de nuevo Bezmiliana

  • El pintor veleño inauguró ayer en la Casa Fuerte de Rincón de la Victoria la exposición 'El alma del color'

Foto de familia en la inauguración, ayer, de la muestra 'El alma del color'. Foto de familia en la inauguración, ayer, de la muestra 'El alma del color'.

Foto de familia en la inauguración, ayer, de la muestra 'El alma del color'. / Mayte Cortés (Rincón de la Victoria)

La luz, el color y la Axarquía son las claves de la pintura de Evaristo Guerra. Son la seña de identidad de su obra, la que cualquiera reconoce sin mirar la firma; y son también el alma de quien con 19 años decidió ingresar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando trasladándose desde su Vélez-Málaga natal a Madrid. Desde entonces, no ha dejado de crear y de recibir reconocimientos por su personalísima visión de los paisajes de su tierra y por su maestría técnica.

Ayer Evaristo Guerra volvió a la Casa Fuerte Bezmiliana de Rincón de la Victoria después de veinte años con El alma del color. Una colección en la que el artista veleño aúna sus tres grandes pasiones. “El color está en la paleta, pero hay que evitar que lo escupa el cuadro. Se establece un lenguaje continuo entre el cuadro, la paleta y uno mismo. Ese es el alma”, explicó Guerra sobre el título de esta muestra compuesta por veinte óleos, una carpeta de serigrafías, dos grabados, un dibujo a tinta china y dos a lápiz.

Las obras hacen un recorrido por su pintura mostrando algunas fechadas entre 2004 como Paisaje azul con amapolas y Olivares de tarde a las inéditas de este año como Luna de amanecer y Olivo sobre degradación rosa magenta. Ésta es su última pintura y surgió “recordando mis comienzos y buscando con espátula el alma del color”. También ha incluido una versión de Camino del Cerro en Navidad que utilizó el pasado año como felicitación de Navidad.

El artista veleño ha recogido en la exposición sus homenajes a Canillas de Aceituno o a Frigiliana. También el que hizo en 2016 al Pueblo soñado de Andalucía. No faltan sus paisajes en los que tiene muy presente a las Sierras Tejeda y Almijara y al Mediterráneo; a los toldos que conforman los paseros; a sus casas, azoteas y plazas; a los olivos y almendros y por supuesto, a la luz. A la del atardecer, a la del amanecer, a la noche y a la mañana.

Un cortijo junto a almendros y frente al mar. Un cortijo junto a almendros y frente al mar.

Un cortijo junto a almendros y frente al mar. / Mayte Cortés (Rincón de la Victoria)

Para explicar su obra cuyo argumento compositivo siempre se encuentra en los paisajes axárquicos, Evaristo se hizo con las palabras del recién fallecido Manuel Alcántara a quien homenajea en esta exposición incluyéndolo en el catálogo. “El me decía, Evaristo, aunque estés en Madrid, siempre estás en la Axarquía”, recordó el pintor veleño. “Y era verdad porque cuando me asomaba por la ventana, miraba entre los bloques el nublado y veía la línea del mar”, agregó.

El articulista malagueño, como se recoge en el catálogo, decía de él que “cuando terminaba un cuadro, florecían los pinceles” y sobre su forma de plasmar el paisaje aseguraba que “tiene un privilegio que, como todos los dones, de estirpe divina: ve las cosas siempre por primera vez”.

Parte de la muestra que se puede ver hasta el 30 de agosto. Parte de la muestra que se puede ver hasta el 30 de agosto.

Parte de la muestra que se puede ver hasta el 30 de agosto. / Mayte Cortés (Rincón de la Victoria)

La muestra incluye una cartera de serigrafías Homenaje a los Monte de Málaga en la que se puede ver la evolución de la obra desde el dibujo inicial a los 16 pasos de color que componen la creación. “Esta exposición es también didáctica por lo que me he prestado a explicar mi obra a través de esta serigrafía a grupos de padres y niños que quieran”, indicó Guerra quien cómo él dice “mima” cada una de las exposiciones que prepara.

Mención especial el dibujo a tinta china de un árbol que ha confeccionado para esta exposición “recordando mi primer época, en los años 60 cuando dejaba Vélez para irme al río a contemplar los álamos”. “Cuando voy a Los Montes o a la Sierra detrás de la silueta de los árboles está el Mediterráneo. Esa silueta que hay en mi dibujo es la misma que empleo cuando pinto las olas del mar y el campo. Es el mismo grafismo”, explicó satisfecho de esta exposición que se mantendrá en la Casa Fuerte Bezmiliana hasta el 30 de agosto.

El alcalde de Rincón de la Victoria, Francisco Salado (PP), puso de relieve “el privilegio” que supone “tener con nosotros a este maestro del color que, tras 20 años desde que expuso en la Casa Fuerte Bezmiliana, vuelve con esta exposición que se convierte en la más importante del año”. El regidor reconoció “la brillante trayectoria del artista con 60 años de recorrido y un reconocimiento nacional e internacional que, partir de mañana, podemos disfrutar los rinconeros y visitantes en el mejor marco, para el mejor lienzo”.

Dos óleos con el olivo como protagonista. Dos óleos con el olivo como protagonista.

Dos óleos con el olivo como protagonista. / Mayte Cortés (Rincón de la Victoria)

Por su parte, la edil de Cultura, Clara Perles (Cs) destacó cómo el artista veleño “sabe captar a la perfección con toda la esencia de nuestra tierra, naturaleza, su luz y color, llegando a crear una reconocida escuela, donde los almendros, olivos, naranjos, cortijos o caminos inundan nuestros paisajes de la comarca y Andalucía”.

La concejal animó todos “a sumergirnos en sus lienzos y descubrir el alma de este artista, uno de los mejores embajadores de nuestra Axarquía que ha llevado el nombre de Andalucía por todo el mundo, y sin duda, un ejemplo para todos de lo que es el amor al arte y a su tierra”.

También el historiador veleño Francisco Montoro adelantó que toda aquella persona que se acerque hasta la Casa Fuerte Bezmiliana que define como “un lugar con alma”, va a poder contemplar y vivir “una exposición rebosante de sugerencias, raíces, legados y sorpresas estéticas”.

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