César Strawberry. cantante de def con dos

"La sátira se persigue más ahora que en la dictadura"

  • El artista se enfrenta el martes a un juicio por enaltecimiento del terrorismo

La pluma de César Strawberry, el vocalista de Def con Dos, se antoja incisiva, antisistema, cruda. Bueno muestra de ello se plasma en los temas del grupo de rap metal, donde Strawberry suele abordar desde un punto de vista crítico temas sobre injusticias sociales. Su lírica, similar a la de los Chikos del Maíz, no admite contemplaciones. La música, inspirada en Beastie Boys, Pantera o Run DMC, acompaña ese mensaje. El público del Festival Weekend Beach pudo escucharlos en directo la pasada noche.

-¿Parece que Def con Dos echa de menos los 90, no?

-No exactamente. Desde 2013 hemos echado una mirada atrás. El resultado se ha plasmado en el disco España es idiota, de hecho cada vez lo es más (risas), y en dos experimentos. Con Dos tenores recuperamos las canciones más freaks para celebrar nuestro 25º aniversario. Otro de los experimentos es la gira actual, donde sacamos nuestro lado más rapero y más funk rap. Cantamos temas de Armas pal Pueblo y Alzheimer. Para un grupo veterano, con más de 100 canciones, un directo de 90 minutos se queda corto.

-¿El mensaje de esas canciones tan antiguas sigue vigente?

-Se da un fenómeno Nostradamus porque la mayoría de temas se anticipan a lo que ocurre hoy. Iker Jiménez debería dedicarnos un programa. Ninguna pierde un ápice de actualidad. Poco pan, Ultramemia, Agrupación de mujeres violentas. Mundo chungo predice lo que me va a pasar a mí en 2015.

-¿Se ha impuesto mayor autocensura a raíz de lo ocurrido (el martes un tribunal lo juzgará por un delito de enaltecimiento del terrorismo al escribir seis tuits, dos de ellos dedicados a Carrero Blanco), y hacer un retuit?

-No hay nada que me anime más a escribir que esta persecución inquisitorial al estilo de la caza de brujas de McCarthy. Aun así, la gente me apoya.

-¿Dónde está el límite en Twitter?

-La libertad de expresión tiene un límite: las amenazas que ponen en peligro la seguridad de una persona o los exabruptos humillantes que causen dolor a determinadas personas. Hablo en este caso del insulto chusco.

-¿Este hecho ha llegado a interferir en su vida artística?

-Mi vida es la música, así que no mucho. Soy yo quien va a pedir el amparo de los jueces para que me absuelvan por una persecución ideológica. El estado funciona con una policía política.

-¿Que quiere decir con eso?

-En España los poderes fácticos, es decir, el CNI, las fuerzas de seguridad del Estado, están muy por encima de los gobernantes. Ocurre algo similar a lo que se vivió en cualquier república soviética del telón de acero, donde la policía vigilaba a sus ciudadanos. Eso es ilegal. A mí me han vigilado de manera descarada. He tenido a un policía al lado del estudio donde trabajo tomando nota.

-¿Por qué a usted y no a otros?

-Porque sólo se persigue a todo aquel que difiera del pensamiento único o tenga una opinión proclive a la izquierda. ¿Al ministro del Interior le ha pasado algo por utilizar a la Policía para fines políticos? Es más fácil culpar a un chivo expiatorio, a una Yoko Ono.

-¿Piensa que en este país se persigue la sátira y la ironía?

-Los españoles hemos sabido reírnos de nosotros mismos. Hablo de ese humor tan característico de los españoles, de la guasa, el cachondeo, la crítica ácida. Antaño surgieron revistas míticas como La Codorniz o Hermano Lobo que defendieron la libertad de expresión y ese humor tan particular. Ahora, que vivimos en una supuesta democracia, la sátira se persigue más que en el Franquismo.

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