Cultura

La vanguardia (excesiva) del maestro Marín

'Flamenco en el Picasso'. Auditorio del Museo Picasso. Fecha: 5 de noviembre de 2010. Baile: Andrés Marín. Percusión: Llorenç Barber. Conferencia: Fernando Iwasaki y Marta Carrasco. Aforo: Casi lleno.

En la búsqueda de la esencia sonora algunos pierden, otros descubren y Andrés Marín, sencillamente, baila. El viernes en el auditorio del Museo Picasso volvió a dar una lección de vanguardia junto a su compañero de experimentos, Llorenç Barber. Lástima que el minimalismo musical del maestro catalán no estuviera a la altura de la propuesta. O quizás el empirismo del sevillano no casase con el flamenco que transpira todo su cuerpo. El caso es que el resultado se volvió a ratos monótono y cansino.

Nadie duda de la impecable técnica de Marín, de su perfecto dominio de los tempos y de una presencia escénica desbordante. Pero cuando el pasado año sobre las tablas del Cánovas mostró El cielo de tu boca -también junto a Llorenç- el diálogo entre campanas y cuerpo se entendió mejor. Marín estuvo entonces más versátil, menos comedido y con un fraseo en los pies del todo convincente. Vale que no se trataba del mismo espectáculo, que el formato estaba más limitado y que la hora de presentación teórica previa no ayudó a subir los ánimos precisamente. Pero una esperaba una mayor implicación del genial bailaor en el relato musical de unas campanas, de por sí sugerentes, pero algo dispersas en el relato sonoro.

Si la melódica guitarra de Salvador Gutiérrez hubiese ocupado mayor espacio en la conversación con Marín, esa búsqueda de la esencia no hubiese tardado tanto en llegar. A Marín le gusta parafrasear a Amós Rodríguez Rey en eso de que "el cante es cuando dejas un espacio entre frase y frase para que el público imagine". En esta ocasión sobró espacio y faltó imaginación por parte de los autores de este homenaje al baile del Estampío.

La extensa presentación de Marta Carrasco y Fernando Iwasaki -faltó la presencia de Roberto Ximénez por serios problemas de salud- sobre los ejemplos de vanguardia flamenca a uno y otro lado del charco restó expectación a la demostración práctica posterior. Vale que se trata de Conferencias Ilustradas pero se echó en falta un mayor dinamismo en la oratoria, que sirviera de atajo en el camino hacia el flamenco menos convencional.

Marín y Llorenç intentaron dar muestras luego de un arte vigente, abierto y poliédrico. Les faltó reivindicar lo simple.

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