Cultura

Como la vida misma

Teatro Cánovas. Fecha: 9 de marzo. Compañía: Pata Teatro. Dirección: Josemi Rodríguez. Texto: Macarena Pérez Bravo y Josemi Rodríguez. Reparto: Macarena Pérez Bravo y Carlos Cuadros. Música: Jesús Durán. Aforo: Unas 50 personas.

Para su última producción, dirigida especialmente al público infantil pero, como todas las buenas obras que revisten este apellido, idónea para el deleite de espectadores de cualquier edad, la compañía Pata Teatro ha optado por representar la vida cotidiana como si se tratase de un acontecimiento extraordinario. Así que El árbol de mi vida es un artefacto escénico de un poderoso caudal poético, dado que es la poesía, precisamente, el instrumento que con más claridad permite identificar los elementos más asombrosos en los procedimientos más rutinarios. Nada revela la nueva propuesta de Macarena Pérez Bravo y de Josemi Rodríguez que no supiéramos: aquí se cuenta la sempiterna historia que arranca con el nacimiento y continúa con la infancia, la juventud, el chico conoce chica, la vida en común, los hijos, la madurez, el ocaso y la despedida. Pero lo mejor de El árbol de mi vida es el tono poético, sosegado, artesano y pleno de sabiduría escénica con el que tales andanzas, tan comunes, se tornan maravilla. Como en la mejor poesía, la propuesta resulta muy eficaz a la hora de decir mucho con muy poco: bastan algunos apuntes referenciales (genial el juego metafórico de las macetas, así como las conexiones entre lenguaje, pensamiento y existencia, de hondo calado aunque de meridiana exposición) para que el espectador advierta que aquello tan sencillo que sucede en escena, apenas nada, es el argumento definitivo. El más importante y trascendente.

Es tal la limpieza y el alcance de los símbolos que, ante El árbol de la vida, uno se siente como un instrumento tocado por esa magia. La música que sucede a la vibración es la misma. Conviene subrayar el trabajo interpretativo de Macarena Pérez Bravo y Carlos Cuadros, fabulosos ambos, así como la iluminación evocadora y multiplicadora de los efectos de la mínima escenografía. En El árbol de mi vida sucede el milagro barroco y tragicómico que viaja constantemente de la risa al llanto: como en la vida misma. Sí, El árbol de mi vida es la obra perfecta para que los padres vayan al teatro con sus hijos. Tanto hay aquí para compartir.

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