Análisis

José manuel olías

Apacigua y estimula

Después de demasiadas semanas perdidas, en las que el Málaga parecía navegar a la deriva, la llegada de Caminero tranquilizó. Y la de Juan Ramón López Muñiz ilusiona. Es curioso que un técnico que fue pitado en su último partido tenga el plácet de la inmensa mayoría del malaguismo. El tiempo le hace justicia a Muñiz, que optimizó a la plantilla en una época muy delicada, en la que el equilibrio de la institución era muy frágil. Que Weligton o Eliseu fueran piezas importantes un lustro después de su llegada en una Champions es una muestra del ojo clínico del asturiano. Ellos subieron a Primera por última vez al Málaga. Con él al mando.

El mensaje de Muñiz, que pareció más estudiado y trabajado que el de Caminero semanas atrás, apacigua y estimula. Que un técnico riguroso y serio se haya decidido a venir a un club con sus particularidades y sus zozobras es un mensaje de estabilidad para la entidad. Fue claro y no vendió humo. A Segunda se viene a sufrir, fue la esencia de su discurso. No se engaña. Es una categoría que conoce bien y que ha mejorado mucho desde que una década antes se pisó este sótano. La primera idea es la de detener la caída y llegar a marzo metidos en la pelea.

Recordó Muñiz una idea básica. No hay luces ni focos, pero ahora mismo comienza quizá el mes más importante de la temporada. Porque hay que elegir bien. Hay que sacar a muchos jugadores que sobran y hay que traer a algunos diferenciales en la categoría. No significa jugadores de Primera, que los cánones son distintos. Tranquiliza que supervise Muñiz. La bienvenida, pasada la medianoche del lunes, en el aeropuerto de Caminero fue con una frase curiosa: "Bienvenido, jefe". Era una broma, pero Muñiz tiene las ideas claras y no admitirá vacilaciones. Mandó mensajes entre líneas interesantes que seguramente tendrán más calado conforme pasen los días y se tomen decisiones. Pidió unidad, comprensión a la afición y que la prensa empuje. Recuerda bien Muñiz el frente común cuando el Málaga se asomaba al abismo de Segunda B el año previo al ascenso. Es otra época distinta. El técnico aboga por no mirar al pasado. Y aunque, cantaba Sabina en Peces de Ciudad, al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver, Muñiz y su familia son felices en Málaga. Y él quiere extender el estado al malaguismo.

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