Análisis

Carmen Pérez

Cambio de tendencia

En febrero de 2016 se produjo un hecho sorprendente. El euríbor a doce meses pasó a cotizar en negativo. Y no fue algo puntual sino que esta anomalía financiera día tras día se fue intensificando. Así, el euríbor fue descendiendo desde entonces hasta marcar en marzo del pasado año su mínimo histórico, -0,191%. A partir de ahí cambió la tendencia y emprendió el camino contrario: lleva 9 meses subiendo. Pero, a pesar de esto, el euríbor aún no ha dejado los valores negativos y ayer se situó en -0,118%. El miedo de todos los endeudados a tipo variable -particulares y empresas- es que siga creciendo y se encarezcan sus préstamos. Es lo que previsiblemente pasará, pero pueden estar tranquilos: el ritmo de subida será lento, muy lento.

Para hacernos idea del impacto de la subida que ha experimentado el euríbor estos últimos meses podemos acudir a un ejemplo. Una hipoteca media, de un importe de 150.000 euros, a 20 años y con un diferencial sobre el euríbor del 1%, a la que le tocara revisar el tipo de interés este mes de enero, vería incrementarse su cuota mensual de 677 a 682 euros, 5 euros más. Pero no hay que olvidar que este importe era y sigue siendo extraordinariamente bajo: hace diez años, en 2008, cuando el euríbor se situaba por encima del 5%, un préstamo de estas características suponía un pago de 1.085 euros: ¡400 euros más mensualmente!

Los endeudados no pueden tener quejas, han sido los grandes beneficiados -junto con los Estados- de las políticas del Banco Central Europeo. Aunque pueda pensarse que lo que se decide allí no nos afecta directamente a nuestro bolsillo no es en absoluto así. Los tipos de interés de referencia que establece el banco central en su relación con la banca (operaciones principales de financiación y la facilidad marginal de crédito y de depósito) condicionan completamente las operaciones que realizan los bancos entre ellos en el mercado interbancario, donde queda fijado el euríbor a los distintos plazos.

Ante esta remontada del euríbor, los expertos de fondos de inversión, entidades financieras, thinktanks, lanzan sus especulaciones: cada uno marca un ritmo de subida concreto. El escenario más moderado establece que el 0% se alcanzará al final del primer trimestre de 2019 y que el euríbor acabe el año en el entorno del 0,20%. Los más extremos sugieren que no se volverá positivo antes de final de año; o, por el contrario, que termine por encima del 0,5%.

Depende de Mario Draghi. En los últimos comunicados sobre las decisiones de política monetaria sólo se aclara que "El Consejo de Gobierno espera que los tipos de interés oficiales del BCE se mantengan en los niveles actuales hasta al menos durante el verano de 2019", y luego añade una coletilla que les dota de flexibilidad para moverse en un sentido o en el contrario. Y el caso es que las circunstancias económicas actuales no están siendo muy favorables para que prosiga la normalización monetaria. De hecho, Jerome Powell ha manifestado esta semana que la Reserva Federal está preparada para dar marcha atrás si hace falta. El BCE sigue sus pasos, así que cabe la posibilidad incluso que este cambio de tendencia del euríbor quede finalmente en nada.

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