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Análisis

josé Martínez Olmos

Ensayos en vacunas

Desarrollar una vacuna es un proceso muy complejo que requiere garantías

Hace unos días hemos conocido que el ensayo clínico para disponer de una vacuna frente a la Covid-19 que impulsan la compañía Astra Zeneca y la Universidad de Oxford, Reino Unidos, ha tenido que paralizar su desarrollo tras saberse de la aparición de un caso de mielitis transversa en una de las personas que participan en el ensayo.

Más allá del alcance que realmente tenga esta incidencia, la noticia tiene un enorme impacto social ya que es evidente que la inmensa mayoría de la población estamos pendientes y deseando que los proyectos de investigación en marcha tengan éxito y que sea cuanto antes.

La atención pública mundial sigue día a día las noticias vinculadas a los avances que paulatinamente se van anunciando de cada uno de los proyectos en marcha. La esperanza mundial está puesta en la posibilidad de disponer de una vacunas eficaz y segura para vencer a la pandemia y pocas veces como ahora, el seguimiento de los ensayos clínicos ha tenido tanto interés y tanta atención por parte de la sociedad y de los Gobiernos.

Es por eso que la paralización del ensayo clínico de la vacuna de Oxford y Astra Zeneca es una mala noticia, aún cuando tras el análisis del caso se terminase determinando que no tiene relación con la vacuna. De ser este el supuesto, aún cuando no sea causado por la vacuna ese efecto adverso, también se terminará afectando la credibilidad y sobre la confianza en las vacunas.

Es precisamente por eso que se hace imprescindible trabajar intensamente en la información cierta y transparente a la población general. Lo que pone de manifiesto este caso es que los ensayos clínicos son un buen procedimiento para valorar desde el punto de vista científico. Cualquier evento adverso se comunica y supone la paralización del ensayo para analizar su causa y su repercusión en la seguridad de la vacuna.

Por otra parte, este caso pone de manifiesto una actitud muy positiva de parte del grupo promotor: la Universidad de Oxford y la empresa Astra Zeneca. Y esto es algo muy de agradecer. Algo que hay que reconocer en favor de los promotores.

De igual forma, este asunto pone en evidencia la dificultad del procedimiento para conseguir una vacuna en poco tiempo, tal como necesita hoy el conjunto de la humanidad.

Pero tenemos que asumir que es un proceso complejo que tiene reglas complejas y que necesita asegurar el mayor control posible de los procedimientos para garantías ante la salud pública.

Hay otras vacunas en marcha e, incluso esta desarrollada por Astra Zeneca puede ser una de las aprobadas. Hay que ser optimistas pero también hay que ser realistas. Y trabajar para hacer real el objetivo de hacer accesibles las vacunas para toda la humanidad y que no haya barreras de acceso que impidan el objetivo de salud para todos y equidad para todos.

La enorme importancia del gran objetivo social de poder disponer de una vacuna eficaz y segura cuanto antes, requiere un trabajo coordinado entre las empresas farmacéuticas, la universidad, los gobiernos, las organizaciones sociales y la Organización Mundial de la Salud. Una enorme tarea.

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