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Análisis

PANDEMIA Manuel barea 25

Todos queremos a la mamá de Stacy

Hace una semana murió Adam Schlensiger. Por estos pagos este nombre no le dice nada a la mayoría, lo sé. No tiene el eco de Lucía Bosé, ni de Carlos Falcó, ni de Radomir Antic ni de Lorenzo Sanz -ah, el fútbol-. Los periódicos nacionales sí recogieron la noticia de su muerte. Por coronavirus. Tenía 52 años. A otros, sin embargo, sí nos suena Schlesinger. Sobre todo nos suena. Y su actividad profesional nos ha llenado mucho más que las de los otros mencionados (un paréntesis aquí para reconocer mi afecto por la Bosé por su papel en Muerte de un ciclista. Perturbadora).

Schlesinger nos hizo pasar grandes ratos. Nos lo va a hacer seguir pasando. Con sus canciones. Es lo bueno que tienen los discos. Mataron a Lennon, pero ahí está, cantando en A Day in the Life que tuvo que reírse mientras leía una noticia bastante triste. Y Alex Chilton murió hace ya diez años y aquí está, llenando la estancia cantando September Gurls con sus Big Star. El encierro es mucho más llevadero con gente hecha de esa pasta.

Es lo que ocurre con Schlesinger. Que había muerto me lo dijo en un whatsapp mi amigo Arturo Ucha, con el que compartí tardes y noches inolvidables en el periódico y grandes ratos después del cierre esperando al Búho -como yo lo llamaba- cuando los autobuses nocturnos de Tussam llegaban a la Plaza Nueva, dando cuenta de una Murphy's roja -o de dos, y entonces él perdía a propósito el bus que tenía pensado coger- en el pub irlandés que había entonces en los bajos del Hotel Inglaterra. Echo de menos a Arturo en la redacción, echo de menos aquella redacción, echo de menos el irlandés del Hotel Inglaterra. Lo que está ocurriendo contribuye a esta añoranza: estos días se echan de menos tantas cosas, todas aquellas cosas que, de repente, en un instante de declive personal, parecen ya destruidas para siempre.

Es probable que alguna de aquellas noches habláramos de los Fountains of Wayne, de sus discos. Por si no lo saben y les da por leer este diario público, los Fountains of Wayne fueron un grupo de pop estadounidense, de Nueva Jersey, muy alejado del fatalismo grunge y del ruidismo del noise-rock. Compuestas muchas de ellas por Schlesinger, sus canciones eran como "el sol de la mañana que entra por mi ventana". ¿Han visto The Wonders, la película de Tom Hanks sobre una banda fugaz de un solo éxito? Pues el autor de esa canción, That thing you do, es Schlesinger. El cielo más negro podía estar tronando mientras comprobabas que estabas en números rojos después de descubrir que la única leche que te quedaba en casa para el primer café del día se había cortado, pero pinchabas un disco de los Fountains of Wayne -unos cachondos sin tontos prejuicios capaces de versionear a Britney Spears- y cogías aire.

Si quieren pueden hacerlo estos días asfixiantes. Busquen en YouTube Stacy's Mom. A todo volumen. Y a pantalla completa.

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