Análisis

Roberto Pareja

El viejo y el mar

Loece, LODE, Logse, LOE, Lomce, Ley Wert, Ley Celaá (en ciernes)... El trajín de reformas educativas de la mano del carrusel de cambios de guardia en la Moncloa es tan prosaico como estéril: los alumnos españoles siguen en el furgón de cola del informe PISA. Y los profesores, en la diana de las críticas que instaló Esperanza Aguirre al sostener que los docentes curran menos que el ángel de la guarda. Como si además de las horas lectivas no existieran tutorías, claustros, reuniones con los padres, actividades de apoyo y refuerzo y correcciones de exámenes... O aguantar un día a día preñado de faltas de respeto y hasta agresiones...

Los gobernantes de turno están siempre a vueltas con la religión, pero todo dios sabe que la premisa básica para que la calidad de la educación despegue del suelo hace falta tener lo que hay que tener, que en el capitalismo más que de redaños se trata de pasta. Lo demás son brindis al sol y despilfarro. ¿O no lo es que en las barriadas más deprimidas se premie con una paguita de 400 euros por ir a clase a unos niños que en su inmensa mayoría dedican sus clases a faltar sin descanso al respeto a sus profesores? No es culpa de ellos, sino de un sistema que se resigna al prematuro fracaso como hombres y mujeres de los que se hicieron adultos sin que entendieran a tiempo, como alguien dijo, que si no estás dispuesto a aprender, nadie te puede ayudar y si estás dispuesto a aprender, nadie te puede parar.

La alcaldesa de Amurrio (Álava), Josune Irabien (PNV), dice que el líder de Vox, Santiago Abascal, que nació allí, es "muy educado y amable", al margen de su "discurso peligroso". Bien. Cecryon es una empresa que ofrece a sus clientes criopreservar sus cuerpos un siglo con esperanza de resucitar. A la vista de la deriva mundial hacia los abascales de turno, miedo da pensar en cómo será España no en cien sino en diez años. En un país donde una cadena nacional suprime sus informativos para incrementar la programación basura, no es de extrañar que se vote lo que se vota y se bote lo que se bota. Vox también sonaba a broma... Un chiste reza que alguien pide algún libro de Hemingway, le dicen que disponen de El viejo y el mar... y pide el mar. Ojo: la broma del quiero y no puedo puede llegar demasiado lejos a golpe de incultura. Y educadamente, para más inri.

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