Málaga Hoy En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Adiós Steiner, 'good bye' Europa

Me parece de mal fario que Steiner muriera poco después que se consumara la salida del Reino Unido de la UE

Europa es menos Europa sin George Steiner. Quedan sus libros, claro; pero no tendrán apenas lectores si Europa sigue por el camino que ha emprendido. Se ha dicho que con él ha muerto el último humanista y el último sabio de la vieja cultura europea. ¿Exagerado? Tal vez no. Steiner fue el Jeremías del eclipse de Europa: el acoso que está conduciendo a la extinción académica de las Humanidades, la puesta de las universidades al servicio de las demandas del mercado, el desprecio por los "saberes inútiles" propios de las Humanidades frente a los "saberes útiles" tecno científicos, la disolución de Europa en el europudding a su vez disuelto en la papilla global, la dificultad de preservar en este entorno la riqueza de las culturas distintas y a la vez convergentes que han hecho la grandeza de Europa, el olvido de los tres fundamentos (sobre los que tanto insistió Steiner) que sostienen, por decirlo con el título de una de sus obras, la idea de Europa: Jerusalén, Grecia y Roma (o lo que es lo mismo: sus cimientos grecorromanos y judeocristianos), la imparable trivialización que destruye todo valor al igualarlos…

Zweig, otro europeo imprescindible, se suicidó en Petrópolis el 22 de febrero de 1942 porque, tras perder su mundo con la Primera Guerra Mundial, creyó perdida toda Europa ante el imparable avance de Hitler (la contraofensiva soviética solo empezaría a tener éxito a finales del 42). Se equivocó, porque Hitler perdió la guerra. O tal vez no, porque tras la esplendorosa primavera cultural de entre 1945 y los años 70 el futuro de una Europa suicidamente olvidada de sí misma, de sus raíces, de sus logros y de sus exigencias, parece reducirse a un proyecto de supervivencia agónica en un entorno globalizado en el que es cada vez más visible el declive americano y europeo.

"No es la censura política lo que mata la cultura: es el despotismo del mercado", escribió Steiner. Otra vez parece exagerado. En y para el mercado escribieron Dickens y Balzac, en y para él filmaron Renoir o Fellini, en él y para él compusieron Reinhardt o MacCartney. El mercado no es el problema, sino su imperio absoluto. Y el descenso de la calidad del consumo cultural. Jeremiadas tal vez. Mas Nabucodonosor hizo ciertas las profecías. Será una coincidencia, pero me parece de mal fario que Steiner muriera en Cambridge pocos días después que se consumara la salida del Reino Unido de la UE.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios