Ojo de pez

Pablo Bujalance

pbujalance@malagahoy.es

Agravios, S.A.

Si hay una cuestión en la que un servidor coincide plenamente con Francisco de la Torre (y hay más de cuatro, no crean) es en su continua reivindicación de una mayor descentralización política y administrativa en beneficio de las ciudades. Si desde la Transición habían quedado algunas cuentas pendientes al respecto, es ahora, en tiempos de postverdades, nacionalismos sentimentales y conflictos territoriales, cuando las ciudades se han revelado como entidades mucho más dinámicas, capaces y susceptibles de desarrollos creativos (Málaga es un ejemplo de libro, sin ir más lejos) que los viejos Estados, anquilosados y castigados por su enorme inercia burocrática, lo que se traduce a menudo en una manifiesta dificultad a la hora de resolver problemas; y también que los gobiernos autonómicos, a la vista ineficaces en la resolución de cuestiones verdaderamente urgentes y, aparentemente, más dirigidos a la perpetuidad de ciertas estructuras de poder sin que el ciudadano obtenga de ellas demasiados beneficios, que digamos. Es en las ciudades donde se toma el pulso real de la vida cotidiana, de los fallos y los aciertos, de las oportunidades y de los riesgos, y donde con más margen se cuenta para tomar decisiones al respecto con rapidez. Desde hace muchos años, De la Torre ha pedido, aquí y en Madrid, pero sobre todo a la Junta, más competencias para los Ayuntamientos, por la sencilla razón de que la municipalidad es más flexible, menos dependiente y más conocedora de los problemas reales de los ciudadanos. Y bien, en mi opinión el alcalde tiene razón. De hecho, las teorías políticas contemporáneas más interesantes van justo en esa dirección. La cuestión es que De la Torre se ha mostrado especialmente beligerante al respecto con el Gobierno andaluz, pero resultará interesante comprobar de qué manera mantiene el tono si, como parece, Moreno Bonilla termina de presidente de la Junta de Andalucía. Entonces sí que tendrá una oportunidad definitiva.

¿Volverá a reclamar De la Torre a la Junta, si gobierna su partido, la gestión del Museo de Málaga, como hizo con Susana Díaz en varias ocasiones? ¿Aprovechará para llevarse de una vez la colección arqueológica al Convento de la Trinidad? ¿Sacará de nuevo del cajón la documentación original que señala al Ayuntamiento como legítimo administrador del Teatro Romano? ¿Pedirá más competencias en materia de vivienda y de patrimonio, como hace habitualmente? ¿Se mostrará dispuesto a asumir más responsabilidades en la creación de empleo? ¿En la preservación medioambiental? ¿Mantendrá, además, el agravio respecto a Sevilla como marca de la casa? Digamos que de cara a un gobierno socialista resultaba hasta cierto punto fácil pedir más margen de maniobra para el Consistorio; cuando repita las mismas exigencias a una Junta regida por su partido, cuya sensibilidad hacia la descentralización no parece muy acusada, le haremos la ola. Amén.

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