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Ahora rebelión, ahora sedición

Los archivos periodísticos y televisivos son implacables; gracias a ellos no se puede mentir sin salir malparado

Cuando en 1938 Chamberlain quiso defender el pacto de Múnich, firmado con los nazis pensando que traería la paz y el diálogo a Europa, Churchill le replicó: "Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra… elegisteis el deshonor, y ahora tendréis la guerra". Era evidente que tratar de satisfacer a los antisemitas alemanes y a los fascistas italianos fue uno de los grandes errores de la historia, pero al menos debería haber servido para entender que nunca se puede contentar a aquellos que se han vuelto insaciables. Hoy en España el propio Gobierno ha retocado tanto, a través de su abogacía del Estado, las penas a los condenados por todo lo sucedido en Cataluña que al final está optando por el deshonor, y es preferible no pensar en cómo puede acabar todo esto.

Tratar de esconder la violencia en todo lo sucedido, cuando durante demasiados días tuvieron en vilo al resto de España y pusieron en peligro toda nuestra democracia, es simplemente ridículo. Tener atemorizados a la mitad de los catalanes, impedirles que se expresaran libremente, amenazar a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, saltarse las leyes de todos los tribunales e intentar vendernos que todo se hacía de un modo pacífico es querer tratarnos como a tontos, algo muy típico en su supremacía habitual.

Menos mal que ni la Fiscalía ni la ciudadanía se están dejando engañar frente a las falsedades del procés y los desmentidos del Gobierno. El baile de la yenka de "ahora rebelión, ahora sedición" con el que trataron de esconder las declaraciones pasadas de Pedro Sánchez, son una muestra más de como tratan de hacernos comulgar con ruedas de molino. Pero los archivos periodísticos y televisivos son implacables y, gracias a ellos, no se puede mentir sin salir malparado. Es de esperar que la vicepresidencia del Gobierno presente algún día argumentos más contundentes ante la prensa para no dejar tanto en evidencia la debilidad de su situación.

Mientras tanto los independentistas siguen a lo suyo, es decir, a acabar con lo nuestro, con lo de todos. Ni rebajas de Navidad en las condenas ni desplantes a la oposición, nada es suficiente ni negociable cuando el que tienes enfrente viene a por ti, y todo depende de lo que tardes en darte cuenta. Ahora que al PSOE ya solo le queda Podemos es posible que caiga en la cuenta del valor de todo lo destruido por el camino. Esperemos que aun no sea demasiado tarde.

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