Arde Madrid

Al enfrentamiento entre Iglesias y Errejón no se le adivina un final pacífico, tiene aspecto de duelo

El título de la meritoria serie dirigida y interpretada por Paco León expresa con fidelidad la situación de la izquierda política en la capital de España. No es nuevo que el crepitar de las conspiraciones y el ardor de los enfrentamientos internos sea la constante de la actividad de las formaciones progresistas madrileñas. Podemos, que parecía liberado de inercias y tradiciones también se ha contagiado de esta dinámica que parece llevarlo camino del despeñadero.

Al enfrentamiento entre Iglesias y Errejón no se le adivina un final pacífico porque tiene el aspecto de ser un duelo a muerte en el que es difícil encontrar fórmulas intermedias. El Consejo Ciudadano Estatal que se celebró el pasado miércoles refleja más una impotencia que a una solución. Los deseos de unidad y diálogo dejan de tener efectividad en el momento en que se comienzan a poner condiciones a ese acuerdo. Lo decidido es que primero Podemos, con IU y Equo, elaborarán una lista para después intentar llegar a un acuerdo con el díscolo Errejón. Difícil condición para que éste, después de haber tomado la decisión de soltar lastre podemita, acepte esas imposiciones y quiera tomar el camino de vuelta al redil, que es, en síntesis, la pretensión de sus antiguos compañeros.

Esta situación, con ser negativa para la izquierda en su conjunto, podía significar una oportunidad para el PSOE, que tiene una presencia electoral decreciente en la capital del reino. Pero por supuesto que también este partido arrastra una complicada y permanente tradición de enfrentamientos y rencillas. La época dorada del socialismo español, la década de los ochenta, existió, precisamente cuando la agrupación madrileña perdió protagonismo y si sus inacabables enredos no contaminaron al resto de la organización. Pero ahora el anuncio de la candidatura de Pepu Hernández a la Alcaldía madrileña han hecho aflorar los movimientos internos de recelos y críticas que siempre circularon por la Federación Socialista Madrileña. Sorprende que la dirección federal y su secretario general hayan decidido implicarse tan directa y personalmente en esta operación sabiendo que se sometían a un inevitable desgaste y que los que nunca aceptaron el liderazgo de Sánchez aprovecharían este movimiento para pasarle factura, como así está sucediendo.

Así no queda mucho resquicio para el optimismo y parece imposible liberarse de esa imagen bíblica de la permanente zarza ardiendo sin consumirse. Aunque nunca se puede descartar un milagro, que también existen en la biblia.

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