La chauna

José Torrente

torrente.j@gmail.com

Autobombo del PSOE

Cuando el PSOE dice de echar flores sobre su gestión política faltan viveros para colmar su ansia florida. Pareciera hiperbólica la actitud, que lo es, pero tiene más de desaforada costumbre que de extraordinaria circunstancia.

Son imparables. En Andalucía se especializaron en pregonar modernizaciones. Para la segunda incluso nombraron a un coordinador como Pezzi para dirigir la hipérbole y el autobombo como modernizador jefe. Con los ERE inauguraron la tercera modernización. Y el banquillo de la Audiencia de Sevilla.

Pedro Sánchez ha tardado 0,2 en sacar el autobombo, en bendecirse como lo haría un bebé con un hisopo prestado. Se da una mano de loores sin recato ni comedimiento porque con él, dicen, ha llegado la subida de las pensiones. Puso Pedro y su partido en el aumento un 'no' tan grande como el de la papeleta con la que votaron los presupuestos de Rajoy que las subían. El PSOE se arroga como propia la mejora de los pensionistas que aprobó el PP con C's. Olvidan que lo más reciente del PSOE con las pensiones es la congelación de Zapatero. Su autobombo no sólo es una auto enmienda a su política previa, sino una usurpación de méritos descarada.

El autobombo le sirve también al Pere para declararse dialogante con Cataluña, aunque todo sea un monólogo de Quim. Se llaman el gobierno del diálogo porque callan ante las humillaciones a España y al Rey de Torra. Las amenazas son sólo palabras, dicen.

Tan descarado como fue Pedro Sánchez para arrogarse un papel interplanetario (hallazgo de Pajín como chambelana de Obama y ZP), cuando Francia y Malta junto a la UE repartieron los inmigrantes del Aquarius. Carmen Calvo fue la pregonera de Súper Pedro, y un tuit del presidente el inicio del autobombo. Macron lo puso en su sitio: el de la mentira. Su desvergüenza era amplia porque el eco de su no previo al segundo Aquarius estaba aún demasiado cercano.

El autobombo del PSOE es tan rutinario que, incluso, se echan flores a porfía por hacer lo mismo que decía el PP con la llegada del AVE a Granada. Me temo lo peor con Pedro y el ministro Ábalos de conductores del tren y a Paco Cuenca con el autobombo esperando.

Son así. Si además los votan, a pesar del engaño, no sólo no van a parar el autobombo, sino que a Carmen Calvo le darán también unos platillos para que no decaiga su fiesta.

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