Postales desde el filo

1994

Aunque con rasgos parecidos, el problema del secesionismo en nuestro país es distinto al de Italia.

En 1994, la tercera temporada de la estupenda serie sobre la Italia de los noventa, Berlusconi gobierna en coalición con la Liga Norte. Las dos primeras, 1992 y 1993, tienen como eje el proceso Mani pulite y el fiscal Di Pietro. En un capitulo de esta temporada, uno de los protagonistas de la serie, Bosco, diputado de la Liga Norte, en un debate electoral con un candidato de la izquierda, defiende la secesión del norte apelando al "Roma ladrona": "los gente del sur nos está chupando la sangre". Su oponente, candidato de la izquierda, le responde que la solución no es separar Italia "los ricos por un lado y los pobres por otro" y le increpa "siempre con la idea de que el Estado es el enemigo: el Estado son las escuelas, los hospitales…".

Aunque con rasgos parecidos, el problema del secesionismo en nuestro país es distinto al de Italia. Aunque la Liga haya sido durante años un modelo inspirador para nuestros independentistas. Pero el verdadero elemento diferencial en nuestro país es la posición de la izquierda ante la cuestión territorial. Ya que no acaba de entender que es perfectamente compatible reconocer y respetar las identidades territoriales, incluido el derecho a defender la independencia, y a la vez combatir ideológicamente unos nacionalismos profundamente reaccionarios y excluyentes. Tal como lo hace el candidato de la izquierda italiana en el debate de la serie 1994. Ahora que el PSOE ha iniciado unas difíciles negociaciones para la investidura con ERC, deberá tener en cuenta que lo que está sobre la mesa no es la indisoluble unidad de la patria sino la integridad del Estado que, como dice el candidato en la ficción de la serie, son los hospitales, las escuelas, las pensiones, etc. Y que, como en Italia, el problema territorial no se resuelve dividiendo el país con los ricos por un lado y los pobres por otro. Las diferencias entre el PSOE y ERC no están sólo en la defensa de la Constitución, asunto fundamental, están sobre todo en la defensa de la igualdad y de la cohesión territorial. No se puede plantear reformas de los impuestos -para una fiscalidad más progresiva que permita corregir las desigualdades- mientras se negocia una vía de escape que, como defendía en la ficción el candidato de la Liga, pretenda la desconexión fiscal de los territorios ricos. Aquellos en los que residen un mayor número de cotizantes con una renta superior a la media del país. Porque esa, y no otra, es la cuestión.

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